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sábado, 6 de febrero de 2021

Moda en tiempo de Coronavirus

¡Qué bonito el mundo de la moda, verdad?! A quién no le gusta ver esas pasarelas, con sus luces y sus alfombras... esas modelos, luciendo carnes (¿qué carnes?)... ese colorido, ese glamour... Y ahí que te van, todos los que son alguien en la industria, a tomar notas para luego fabricar en masa esas prendas que al final tú te encuentras en el escaparate....

Y es que los diseñadores tienen muy en cuenta al consumidor final. Sí, sí, a ti y a mi, que somos lxs que vamos a gastarnos el dinerito. Por eso hacen prendas bonitas que a la vez son prácticas, funcionales, cómodas y que sacan tu lado más sexy...

No hay más que ver este modelito. Que ha dicho Balenciaga, oye, después del confinamiento, quién más quién menos se ha zampao unos cuantos churros con chocolate, unos panes con mantecá colorá y unos cuantos bocatas de bacon con queso... Y to' el día tirados en el sofá, viendo series y pelis... menos el rato de hacer ejercicio de manos aplaudiendo en el balcón... Pues nada, un trajecito que disimule los michelines, con mascarilla incorporada (la seguridad ante todo). Los pantalones quedan un poco largos porque como no le suben del todo, los lleva a media rabadilla el muchacho (o muchacha, o muchache... vete tú a saber, que por la foto, poca deducción). Y por supuesto, el toque final son las zapatillas de estar por casa, que después de tantos meses, a ver quién se mete un zapato de tacón o un mocasín. La única pega que le veo es como te resfríes; a ver quién es el guapo que consigue meter la mano en el bolsillo, encontrar el kleenex y sonarte los mocos. Por lo demás, un 10.



Si no te da para el modelito de Balenciaga, puedes hacerte una imitación que da mucho el pego, bien recortando la silueta en goma eva, bien quitándole el decorado de cactus a la obra de teatro de uno de tus hijos. Este además tiene la ventaja de que las manos quedan dentro del traje, por lo que podrás sonarte los mocos o rascarte los huevos, ya en función de tus necesidades.




Luego está este otro, de Balenciaga también. Ideal para cuando podamos volver a salir por la noche. Es fresquito, que ya sabes que en las discotecas y salas de fiestas luego hace un calor que te mueres, acabas sudando de darlo todo en la pista y se te corre el rímel. Pero no te preocupes, que este hombre es una máquina y piensa en todo: por si acaso te pasa igualmente, incorpora unas gafas de sol tipo mosca cojonera, y así, chinpum, que le den por culo al maquillaje. Fíjate si será máquina el chaval, que el outfit incorpora una malla metálica para que te puedas colgar las llaves, la mascarilla, el bolso, el móvil, el niño... o para que el maromo de turno te coja de uno de los agujeros y te diga ¡ven p'acá! mientras te arrima a su torso desnudo de tableta de chocolate y su cebolleta expectante... 





¿Qué tienes las cortinas de la casa de pueblo de tu abuela y no sabes qué hacer con ellas? ¡No las tires! Este outfit, también de Balenciaga (¡mi ídolo!), está a punto de ganar un premio por su carácter Eco. Lo puedes hacer en casa tú misma, ya que está hecho todo a base de materiales reciclados. Barato, barato, y glamuroso a tope. Te pones ese jersey roñoso que usas para estar por casa porque ya está todo dado de sí. Encima, las cortinas de tu abuela, con una goma o un cinturón (no las lleves sueltas que estropeas la elegancia del modelo). Luego, ya que estás, le coges también a tu abuela las medias ortopédicas y las zapatillas de estar por casa (este Balenciaga, como cuida nuestros pies tras el confinamiento). Por último, le robas la mochila del cole a tu hijo y ¡voalá! ya lo tienes. Las gafas de mosca cojonera son para que el sol no dañe tus ojos, después de tantos meses sin ver la luz. Si es que, de verdad, no tiene precio este hombre...





Podría comentarte todos y cada uno de los modelos de Balenciaga para la temporada primavera-verano 2021, a cuál más bonito, pero como quiero dar espacio a otros talentos, este es el último que te comento. También puedes hacerlo en casa con unos brico consejos: coge un pantalón de pijama de esos afelpaditos que has estado usando en el confinamiento y te lo pones atado con un cinturón justo bajo el culo (no te preocupes, no se va a ver, pero es importante que te arrastre como 20 centímetros por el suelo); luego bajas al paqui de la esquina y compras siete paquetes de bolsa de basura y te las lías por el tronco y los brazos, no importa como queden, ahí está la originalidad y la creatividad del outfit: será un modelo único. Estoy empezando a pensar que las gafas son por si te da vergüenza cuando te miren por la calle que, oye, aunque vas a ir monísima, hay gente para todo, que la envidia es mu mala.






No sé si te pasa, a mí, muchas veces, estar en la cama y tener calor si te tapas, pero frío si te destapas. Para eso hay un truco infalible, que es taparte, pero dejar una pierna fuera: se autorregula la temperatura corporal, palabra. Bueno, pues Miu Miu ha pensado también en nosotras y en esos días de primavera que por la mañana hace fresquito y al mediodía te asas de calor. Con este outfit se acabaron los cambios de temperatura, ¡autorregulada todo el día! Además, lleva un sistema de ventilación incorporado, a través de unas rejillas, ideal para los olores y humores del toto. Si es que, de verdad, ¡no están pagados estos diseñadores!





Bueno, bueno, bueno... este outfit es para las mismas que teníais la casa del pueblo de la abuela... Es del divino Dior, así que en la tienda te va a costar una pasta... quítale las faldas a la mesa camilla de tu abuela, coge un par de alfombras y sus bragas de cuello alto, y ya está (si no tienes a mano, también te sirve la colcha de patchwork). Eso sí, vas a tener que dar unas puntaditas, pero bueno, el resultado vale la pena. El único inconveniente que le veo es que no me lo pondría para visitar un museo, no vaya a ser que me aplasten contra la pared pensando que soy un tapiz que me he caído... 





¡Buah! Kenzo es una de mis favoritas... ¡Por fin alguien ha pensado en mí! Me encanta ir a pasar el día al campo o la montaña, hacer una barbacoa con amigos... ¡Pero odio los bichos! Las moscas, los mosquitos, las avispas... Siempre me pican, y me ponen tan nerviosa que no disfruto del día. Con este outfit, se acabó el problema. Está en versión pantalones y en versión vestido (yo prefiero con pantalones porque me protege también las piernas). Además, es un traje ideal para la dieta, porque como no te vas a poder comer ni un chorizo, ni una morcilla, ni un triste trozo de panceta... pues oye, ¡dos por uno!





Este otro de Burberrys también es ideal para ponerte a punto para el verano, es el último grito entre las celebrities... Consiste en llevar un corsé encima del vestido (monísimo, además... ¿o no?), que te apriete bien apretaditos los brazos al tronco, de manera que no los puedas levantar para coger ningún alimento y llevártelo a la boca, a riesgo de que reviente la cremallera y le saltes el ojo al tío bueno que te acompañe. Efectividad 100% Para las flojas como yo, incorpora además unos chips de descarga eléctrica (monísimos camuflados con el pelo), por si, en ardides contorsionistas, consigues coger ese trozo de chocolate o de panceta.





Uooohh... este no he podido encontrar de quién es, pero es el outfit ideal para contentar a las madres o suegras que les guste hacer ganchillo. Recomendaciones de uso:

* no apto si tienes gatos; 
* no lo uses cuando tengas la regla; 
* antes de ponértelo, toma tres diuréticos y dos lavativas; 
* abstenerse en climas tropicales. 

Truco: si le dices que le dé dos vueltas más, quedará mascarilla incorporada.





Que hablando de mascarillas, estos modelos son de 2013, pero no puedo dejar de enseñároslos... Toda un visionaria, Irene Luft, que ya se veía venir el COVID. La pobre, incomprendida en su tiempo, no vendió ni un colín....





Con este rollo de no poder salir a ningún lado, seguro que hay un montón de ropa que se te ha quedado pequeña o se te ha manchado con las comilonas en el sofá. No te preocupes. Siguiendo con la moda de aprovechamiento y reciclaje, Ka Wa Key nos dice que nos echemos encima todos los jerséis y chamarras que encontremos por casa y oye, a la moda total. Si además están manchadas de pintura, ketchup, mocos o semen, ya es un outfit pro 👐⬆⬆






Vas al dentista. Pero luego has quedado con los colegas y se te hace tarde. Tranquilo, ya no hay problema. Con este outfit puedes salir corriendo del sillón del dentista con los hierros todavía puestos. Ya se los devolverás, que con lo que te cobra, bien que los puedes usar un rato... Importante también fijarse en los detalles, ya sabes que eso es lo que hace a algo único y diferente: píntate círculos en el cuello para que, por efecto óptico, parezca que tu cabeza flota directamente del abrigo; cuando salgas corriendo, procura que se te quede pegado en las piernas el papel ese que te ponen en el sillón, para que te cuelgue así, glamurosamente como en la foto; también es muy importante que cuando el dentista te haya hecho escupir la sangre de la boca, hayas tenido la precaución de dejarla caer en la cintura, así, como dibujando un cinturón; y por último, el abrigo, como nueve tallas más grande. Así, sí 👌





Aaaayyyy, ¡¡¡qué adorable!!! Este modelo es para todos esos chicos con síndrome de Peter Pan, esos que no quieren crecer y son siempre como niños... Que lo mismo te hacen una trastada divertida, que te pegan un moco en la blusa. Que igual te pegan una mirada que te derrites de ternura, como que se han olvidado de pagar seis letras del alquiler y os deshaucian... Imposible enfadarte con ellos estando tan guapos....





Hablando de hombres... Cada vez son más (y menos mal) los hombres que se implican plenamente en el cuidado de sus hijos. Antes éramos sólo las mujeres las que íbamos a trabajar con algún moco o chupa-chup pegado a la falda. Pero eso se acabó. Y además, es tendencia. Ahora, después de una noche de no pegar ojo porque el maldito crío se la ha pasado berreando, los papás del mundo podéis salir tranquilos a la calle, no hace falta ni que te vistas. En calzoncillos y bata y sin ni siquiera lavarte. Cuanta más mierda incorporada, más in... un tenedor, un pañal, una compresa, el disco desmaquillante de tu mujer,  la sangre que aún te chorrea de cuando fuiste al dentista y que no te ha dado tiempo a quitarte... Todo vale. Lo de los labios ya es opcional. No te lo sabría ni interpretar 😅





 ¿Que tu hijo es un Picasso y no se conforma con pintarte las paredes y el sofá? No sólo no debes enfadarte ni preocuparte, sino que debes tomarlo como una auténtica oportunidad de negocio... ¡quién sabe quién te vea por la calle y se interese por semejante creatividad! Igual tienes un genio en tu casa que te saca de la miseria. Te pones el tanga del 4 de julio de tu novia, le enganchas el sol que te dibujó tu retoño para el día del padre y arreando, que oye, ¡qué mejor sitio dónde ponerlo! ¿¿O acaso no es ese un sitio que se calienta?? Vale, la versión romántica: ¿no es ese un sitio del que emana la luz de la vida? 😂😂 Eso sí, hijo mío, no vayas con la cara de nopuedoconmivida del modelo, que así no te van a comprar ni esas botas tan discretas... (aunque seguramente la cara del modelo es de algo así como "me cagon el hijoputa del diseñador y en toa mi puta bida, con lo que me ha costao llegar hasta aquí") 






Dicen que la moda tiene que ser para todo el mundo, y no puedo estar más de acuerdo. Sadomasoquistas de everywhere, ya no tenéis que ir a esas tiendas en callejones oscuros, o comprar por Internet. A partir de ahora, gracias a Maison Margiela, ya tenéis disponible en las tiendas estos modelos para dar rienda suelta a vuestras pasiones. El outfit es rompedor, pues transgrede el clásico color negro. Además, incorpora zapatos de plástico transparente para que los fetichistas puedan veros bien los pies, y un practiquísimo abrigo que te permite sacar la polla en un pis pas. Y sin pasar frío. 





¿Que eres feo, mu feo, mu feo, mu feo? Sin problema. ¿A ver si ahora no vas a tener derecho a salir a la calle sin que te apedreen? Además, cumpliendo normas de seguridad. Dónde esté un buen vallado, que se quiten las FFP2, hombre...




¿Que tienes tendencias suicidas pero no te atreves a dar el paso? Sin problema también. Este diseño, aunque no te lo parezca, está pensao que te cagas. Para empezar, llevas el mensaje escrito, para que no tengas que pedirlo de viva voz, que quieras que no, siempre da un poco de apuro: hola qué tal, cómo estás, mira, ¿te importaría matarme?... Incómodo cuando menos. Así que ahí llevas el slogan, a ver si alguien se apiada de ti. Después, por si llegado el momento te resulta difícil, incorpora un maxi gorro que te tapa los ojos, para que no veas lo que te viene encima. Incluso puede que te pegues la hostia de tu vida contra una farola, te caigas por un agujero o te atropelle un autobús. Deseo cumplido y sin involucrar a nadie. Y también lleva unas manoplas gigantes y esponjosas, por si en el último momento te da por defenderte y quieres arañar a tu asesino, que oye, encima que te hace el favor... Si es que te digo yo que, aunque no os lo creáis, estos diseñadores piensan en TODO.





Y claro, si piensan en los sadomasoquistas, los feos y los suicidas, ¿por qué no van a poder vestirse también a la moda las gemelas psicópatas asesinas de hermanas? Si es tu caso, tranquila. Gucci ya te da permiso para que saques la cabeza de tu hermana del congelador y te la lleves de paseo. De hecho, siempre se dice que os une un vínculo especial ¿no?




¡Ay Dios mío! Y yo que desde hace un año paso del pijama al chándal y del chándal al pijama.... ¡qué desaprovechada estoy!


lunes, 30 de marzo de 2020

Que dicen los psicólogos...

Que dicen los psicólogos que para llevar mejor el confinamiento hay que mantener una rutina, estar ocupado y procurar estar con los niños. Dicen que hay que teletrabajar mientras ellos duermen, así que me levanto a las cuatro de la mañana para adelantar. He tenido que llamar tres días al servicio técnico porque el puto portátil no se abre, que me dicen que es porque no meto bien la contraseña, insinuando que igual es que estoy dormida. A lo mejor el que está dormido es el ordenador, que yo me sé de memoria la puta secuencia de letramayúsculaletraminúsculanúmerossímbolosperounosíyotrosnoyquenosealaqueusasparatodo. Que lo que no acabo de entender es lo que me dice el técnico que tengo que añadir, algo así como “cagonturutamadre” que yo ya pruebo a ponerlo, pero no sirve de nada, el portátil sigue bloqueado. 

Intento trabajar hasta más o menos las ocho de la mañana, aunque a veces me sorprendo con la cabeza en el teclado babeando como un bóxer. Desayuno, me visto y saco al perro, que al principio molaba y me sentía envidiada, pero ahora ya no me hace ni puta gracia, y al perro menos. Que ayer cuando fui a ponerle la correa me lo encontré con un letrero entre las patas que decía “cagonturutamadre”, que digo, ¡hostia! ¡La misma contraseña que me dice el técnico! ¡Qué listo es este perro, coño! 

Cuando vuelvo despierto a los niños y me meto en la cocina. Con una mano les hago un zumo de naranja (que los veo muy amarillos o muy blancos, no sé bien, pero nada saludables), mientras con la otra mano me depilo las piernas y las ingles, que a las diez hay quedada vecinal en el balcón para tomar el sol. Me pongo un bikinitanga fosforito, que es el único que he encontrado perdido por los cajones, y salgo a la terraza con una pamela, gafas de sol y un mojito. Que me acabo de tomar una magdalena, pero leí en algún sitio que los batidos verdes son supersaludables y desintoxican, así que digo yo, que ya que no puedo ir a comprar verdura, la menta del mojito será lo mismo, ¿no? Por lo de compensar la magdalena.

Fuente: cuidateplus.marca.com
Cuando más a gustito estoy, impregnándome de Lorenzo, se me enciende un clic en el cerebro: ¡a las diez y media tengo un meeting con mi jefe! Me meto rápidamente en casa y tengo el tiempo justo de ponerme una camiseta y medio peinarme. Intento entenderme con él entre los bailes del Wifi, que va más lento que un caballo de mármol, y mis hijos, que pasan como 537 veces por detrás de mí, tirándose de los pelos, sacándose mocos, depilando al perro, haciendo un Tik-Tok… yo, dientes, dientes, como la Pantoja. Cuando acabo, me levanto y le regalo a mi jefe un primerísimo plano de mi toto rosafosforito, adornado con algún pelo rebelde que ha quedado por ahí… ¡hostia, pensaba que ya había colgado! ¡¡Perdón, perdón!! Que para arreglarlo me doy la vuelta, enseñándole un zoom de mi culo en tanga, por si le había quedado alguna duda viciosa. Por fin atino a apagar el portátil. Espero que esta pandemia dure hasta el 2.537, porque a la oficina no puedo volver.

Los niños me reclaman, es la hora del cole. Se conectan a las plataformas esas del mudel, dudel o cómo se llame mientras se supone que yo voy a seguir trabajando. Me quedo muerta cuando veo todo lo que tienen que hacer, que van a acabar los deberes cuando Heidi sea mayor de edad. Mamá, mamá, cómo se hace una ecuación de segundo grado… mamá, mamá, qué tienen en común un sistema piramidal y una economía androgénica… mamá, mamá, yo no sé dibujar, esto no me sale… mamá, mamá, que tengo que hacer una presentación, editarla, comprimirla y enviarla por Wetransfer… ¡Me cago en mi puta vida! A ver niños, vosotros poned a todo que sí. Es momento de levantarse a por un Bacardí con Cola.

Mientras los niños acaban sus deberes y yo mi cubata, reviso el móvil. Tengo como tres billones de wasaps, videos, audios y presentaciones por WeTransfer sobre el puñetero Coronavirus. Que dicen los psicólogos que hay que saber distinguir entre la información veraz y los bulos. Comprobar todos esos mensajes me llevaría más que a mis hijos los deberes. Así que me quedo con lo que más me mola y acabo antes.

Es mediodía y por tanto la hora de la cervecita mientras preparo la comida. Empieza a sonar música a toda hostia en la calle, mi vecino del cuarto, que a las doce y media hace festival infantil. Bailo el Chuchua Chuchua, el Joan Petit quan Balla y el Baby Shark, en tanga y sin mis hijos, que dicen que ya están mayores para esto, cuando me doy cuenta que el vecino de en frente me está grabando con el móvil. Cae otra cerveza. Menos mal que no tengo que salir de casa, porque empiezo a estar mareada y se me cierran los ojos.

Después de comer me tumbo un rato en el sofá… oye, que como no tenemos nada que hacer… qué sueñito tan rico… Me despierto exactamente tres minutos después, con los gritos de mis hijos peleándose por a quién le toca jugar al Fortnite. Me recuerdan que es la hora del juego o la actividad en familia, ¡¡¡mamaaaaaaaa, lo pone en el horario de la neveraaaaa!!! ¡¡Putos psicólogos!! Jugamos al Monopoly, un juego rapidito. Me pegan una paliza que no veas, casi tengo que hipotecar hasta el perro. Hablando del perro, ¡coño, que lo tengo que volver a sacar!

Me visto, que aún estoy en tanga. Saco al perro después de sobornarlo con tres galletas y aprovecho para ir al súper a comprar algo de pescado para la cena. Una cola que ya la quisiera el cuponazo de la ONCE, tres metros y medio entre cada persona, y la encargada del súper que va dejando entrar cuatro personas cuando salen otras cuatro. Estoy por preguntarle si tiene langostinos, porque nos va a dar Nochebuena aquí. Me sudan las manos por los guantes, me agobia un montón la mascarilla y estoy criando pollos en los sobacos con el plumas, que hace más calor que en el despacho donde interrogaron a Sharon Stone en Instinto Básico.

Que dicen los psicólogos que mejor que no estemos en pijama y con el moño mal hecho, que eso afecta el estado de ánimo. Así que cuando por fin llego de la compra, me ducho, me redepilo entera, me quito pelos de las cejas con las pinzas, me pongo una mascarilla antigranos, me aliso el pelo, me maquillo, me perfumo y me visto como una persona medio decente. Oye, pues es verdad que esto anima, ¡mira qué mona estoy! ¡¡¡Mamá, mamaaaaaaa, que es la hora del ejercicioooo!!! Creo que me he equivocado en el orden de algo. Mamá, no se puede beber cerveza mientras haces bicicleta… Tampoco se puede hacer con tacones y lo estoy haciendo, cállate niño.

Son las ocho. Salimos al balcón, a aplaudir por los sanitarios, por los bolicías, por los del shúperr, bor las señiiorasss de la limpieza, por lossshh bomberos, bor los niñiiosssh, bor losssh aguuelosssh, bor lossshh que ssshhe quedannn en casaaaa!! ¡¡Oshh quiero, vecinossshh, coñiiio!!! ¡Mamá, por favor! Mi vecino del cuarto pone otra vez la música, es hora de la disco: resistiré, la vida es un carnaval, vivir la vida, color esperanza, la canción del coronavirus y otras mierdas de esas, que dicen los psicólogos que hay que dar mensajes positivos. ¡Estoy que me salgo con tanta positividad! ¡¡Reboso positividad!! Puta vida.

Las nueve: hora del telediario, que hay que estar informada. Es más triste que Enrique y Ana cantándole a Calimero. Me pongo a llorar como si no hubiese un mañana… tranquila mamá, todo irá bien… si mamá, tutto andrá bene… Que dicen los psicólogos que nosotros somos los fuertes y tenemos que dar ejemplo para que los niños se sientan seguros. Apago la tele, me repongo como puedo y ¡mierda! Si no he preparado la cena… Preparo porquerías rápidas varias, mis hijos encantados. Mientras cenamos: mamá, mañana quiero que hagamos cup cakes, ¿vale?... ¡pues yo quiero que hagamos plastelina!... vale, y luego vamos un rato al parque… niños, sabéis que no se puede ir al parque… mamá, tienes los ojos rojos… venga, ¡todo el mundo a la ducha y a dormir! 
Dos horas después consigo que estén dormidos o, al menos, metidos en la cama sin dar por culo. Vuelvo a sacar al puto perro (ambos nos miramos con la misma cara de odio). Al volver me siento en el sofá. Estoy derrotada. Y las pintas ni os las explico. Sigo viendo el telediario desde dónde lo había dejado mientras reviso el wasap y lucho contra mis párpados. No puedo más y me tengo que levantar en cuatro horas a trabajar. En el grupo de Las Chupipandis:

Laura: chicas, ya me he acabado Vivir sin Permiso, ¡me ha encantado! ¿Qué serie me recomendáis ahora? Pero una que sea de maratón, eh?
Sonia: pues yo estoy enganchadísima a La Reina Roja. ¡Desde que empezó el confinamiento ya me he leído 13 libros!
Merchi: mírate Bates Motel, ¡está genial! Pues a mí me ha dado por la limpieza a fondo. Estoy dejando la casa como la patena!
Laura: ya, es que mola tener tanto tiempo libre eh?
Sonia: oye, qué estáis haciendo para colaborar? Yo me he apuntado a la bolsa de voluntarios del Ayuntamiento. Que dicen los psicólogos que hay que ser solidario, que eso nos hace sentirnos útiles y nos ocupa el tiempo.
Merchi: a mí es que me da miedo salir… igual me pongo a hacer mascarillas.

Pedro Sánchez está moviendo los labios en la tele… ¿qué dice?

“(…) el estado de alarma se alargará al menos hasta el 13 de abril (…)”

Yo: chicas, es cierto que se alarga esto hasta el 13 de abriiiiillll???
Sonia: sssiiii (emoticono de llanto) y dicen que igual hasta el 26 de abril
Merchi: uy, yo he oído que hasta verano!!

Mecagonmirutavida.


(esta no soy yo, pero podría serlo perfectamente 😂😂)


viernes, 17 de enero de 2020

Slow time


Dos hermanas y una amiga, quince, dieciséis años. Van a ver la cabalgata de Reyes a un pueblo cercano, han quedado con colegas. ¡¡Corre, corre, qué viene el tren!! ¡Va, que nos da tiempo a cogerlo! El tren que circula en dirección contraria está parado en el andén. Ellas tienen que coger el que pasa por el andén de enfrente. ¡¡Va, tía, corre, cruzamos por detrás, que nos da tiempo!! A la primera le dio tiempo; a su hermana y a la amiga, no. Una, muerta; la otra, herida.

Esto sucedió la víspera de Reyes en mi pueblo y no me lo puedo sacar de la cabeza. ¿Por qué esas prisas? ¿Por qué perder la vida por coger un tren para ir a divertirse, cuando no hay un horario que cumplir y teniendo en cuenta que pasa un tren cada siete o diez minutos? Y es que vivimos en la cultura de las prisas. No se puede perder el tiempo.

Anuncios de antigripales: “que un resfriado no te pare”, no vaya a ser que nos tomemos el tiempo de ponernos enfermos, “con niños no se pueden tener días libres (para estar enferma)”, no vaya a ser que dejemos de ser las madres perfectas. Se premia lo rápido, lo primero, lo breve. Hay que ser el primer medio en dar la noticia, no importa cómo la des, si es veraz o no, ni a quién ofendas o hieras. Hay que sacar rápido otra canción, otro libro, otra película. Ser el primero en “dar a like”, el más rápido en subir la historia. Hasta en prácticas sexuales gilipollas como el juego de la galleta. Tenemos prisa para ir a trabajar y luego prisa para que pase la jornada de trabajo, aunque te guste lo que hagas. Prisa para que nos atiendan en un restaurante, para comprar, para cocinar, para depilarnos o en la peluquería. Prisa para recuperarnos cuando nos sentimos mal o cuando pasamos un duelo. Prisa para que llegue el tren, metro o autobús y prisa para que llegue a su destino. Prisa también para llegar al destino de vacaciones y prisa para entrar al museo. Prisa para tener relaciones sexuales, que tenemos cosas que hacer. Prisa para acabar un buen libro, y que no sea muy largo, que no tengo tiempo. ¿Una canción de ocho minutos? ¿Un audio de cuatro? Buff, ¡qué pereza!


Imagen tomada del Blog laquiles.com
Cualquier espera nos irrita, nos impacienta. Como tengamos delante de nuestro turno alguien que hace las cosas despacio, sobre todo si es un abuelito, cuando alguien es lento en adquirir una idea o entender algo… nos exasperamos. ¿Y cuántas veces nos decimos “no tengo tiempo”, “no me da la vida”? Queremos hacer mil cosas en el día, siempre corriendo a todas partes y haciendo correr a nuestros hijos desde bien pequeños “para llegar a todo”. Llenamos nuestra vida de tareas y obligaciones para exprimir al máximo la vida, y no nos damos cuenta de que, paradójicamente, cuánto más acelerados vamos, menos la disfrutamos. Y ante esa sensación de insatisfacción, ¿qué hacemos? Buscar nuevas actividades, nuevos retos, nuevos proyectos que nos estresan e insatisfacen aún más. Marchando una de círculo vicioso.

Y por supuestísimo, no tenemos tiempo de pensar. De pensar de verdad, de parar, de reflexionar, de aprender de nuestros errores, de mirarnos con atención y mirar a los que nos rodean de forma plena. Vivimos desconectados de nuestro propio yo, no hay tiempo para eso. La introspección nos da miedo, mirar hacia dentro y descubrirnos, con nuestras luces y nuestras sombras, asusta. Así que es mucho más sencillo quedarse enredado en el corre-corre diario. En palabras de Nietzsche: “la prisa es universal porque todo el mundo está huyendo de sí mismo”.

“En el mundo actual, 
la lentitud es subversiva”

Pues yo no sé si será la edad, o mi enfermedad que también ayuda a ralentizarlo todo, pero últimamente me estoy haciendo fan del slow time, de vivir las cosas despacio, saboreándolas en su tiempo justo. He leído por ahí que, en el mundo actual, la lentitud es subversiva. Estoy totalmente de acuerdo y me voy a hacer una revolucionaria, una Che Guevara del vivir despacito. Quiero disfrutar de esa charla con amigas, de una buena peli o un buen libro, de sentarme en el sofá a no hacer absolutamente nada. Quiero hacer el amor despacio, sentir un beso interminable, un abrazo de los que te resetean. Quiero tomarme el tiempo que necesite para recuperarme. Comer despacio, pasear, ser consciente del sol. Me voy a tatuar mentalmente palabras como contemplar, reflexionar, saborear, disfrutar, despacio, caricia, calma. 

Porque, total, cada siete minutos pasa un tren, y a dónde todos vamos a ir, no tengo prisa por llegar.


Imagen tomada del Blog laquiles.com



lunes, 21 de agosto de 2017

Cómo explicar un atentado terrorista a los niños


Hoy escribo estas líneas con el corazón roto después del atentado yihadista que ha sufrido mi querida Barcelona. Mi Barcelona, mi ciudad, parte de mi identidad. Cuando se acaba de conocer que la policía ha abatido a tiros al único terrorista que permanecía fugado y que, según parece, era el autor material del atropello mortal de Las Ramblas.

Las redes sociales, la televisión, la radio, las conversaciones entre familiares, amigos, en la calle... no versan sobre otro tema. Los niños están, inevitablemente, expuestos a conocer esa información; es prácticamente imposible preservarlos, sobre todo a partir de cierta edad en que el móvil con acceso a Internet es un apéndice casi indivisible de sus manos.

Cómo explicar a nuestros hijos algo que nosotros mismos no entendemos. Cómo explicarles algo que nos causa tanto miedo, tanto dolor, tanta rabia, incomprensión e impotencia. Es más, ¿es necesario explicárselo?

La respuesta es sí. En la amplia mayoría de los casos, es mejor hablar de ello que evitarlo.

Desde mi humilde experiencia como psicóloga y apoyándome en algunos textos sobre especialistas que he leído, me atrevo a daros algunas recomendaciones para hablar con vuestros hijos (u otros niños) sobre este tipo de experiencias (adaptándolas, también pueden servir para explicarles otros incidentes trágicos, como la muerte de un ser querido, accidentes, incendios, etc.).

1. Protege a los más pequeños

Si el niño es muy pequeño, menor de seis o siete años, es probable que no se haya enterado demasiado de lo que ocurre, así que, aprovecha esa oportunidad para mantenerlo en su bendita inocencia, ya que, a esa tierna edad, los niños son particularmente influenciables por experiencias que les causen miedo. Si pregunta o hace alguna referencia, contesta con términos generales y una comunicación no verbal que le infunda tranquilidad y seguridad, algo que transmita el mensaje de que "ha pasado algo muy malo" pero que "ya está todo controlado", que no tiene por qué preocuparse.

2. Con los mayores, habla sobre ello

Con los niños más mayores de esa edad, en general, es mejor abordar el tema que caer en los pactos de silencio. La creencia de que es mejor evitarles el sufrimiento o la preocupación y hacer como si nada hubiera pasado, convirtiendo el tema en algo tabú delante de los niños, puede ser contraproducente ya que, como he dicho, es prácticamente imposible que vivan ajenos a la noticia, y el hecho de no obtener una explicación sobre lo ocurrido de su entorno más inmediato les generará incertidumbre y angustia, así que buscarán una explicación en otras fuentes (no siempre fiables ni buenas para su bienestar psicológico) o, directamente, se la inventarán, con los riesgos psicológicos que eso comporta (por ejemplo, puede creer que estamos en guerra).

3.  Cuanto más vínculo afectivo, mejor


Para dar este tipo de noticias o explicaciones, lo más adecuado es que lo hagan personas muy cercanas al niño, que sean importantes y significativas para él (padres o cuidadores principales, abuelos, profesores...), ya que eso aumentará su sensación de seguridad. Aparte, las personas más cercanas son quienes mejor lo conocen, saben de su personalidad, las experiencias vividas, los miedos que tiene, su grado de madurez y comprensión... y, en consecuencia, sabrán cómo y cuándo es la mefjor forma de abordar el tema según el niño.

4. Explícale lo que ha pasado

Explícale con palabras adaptadas a su edad y capacidad de comprensión lo que ha ocurrido, intentando mantener un tono de voz calmado y tranquilo. Es muy fácil dejarse llevar por las emociones que nos producen este tipo de hechos, así que es preferible no hablar con los niños "en caliente", ya que lo que buscamos es transmitirles seguridad y tranquilidad. Con los niños más pequeños, ten en cuenta que es probable que repitan varias veces la misma pregunta, ante lo que se debe dar siempre la misma respuesta, ya que la repetición les genera seguridad. Es probable también que pregunten qué es el terrorismo o un terrorista. La explicación del fenómeno es muy compleja, incluso para los adultos, así que es mejor dar alguna respuesta del tipo "son personas muy muy malas", resaltando lo de "muy" y haciendo hincapié en que hay muy pocas. El niño debe entender que se trata de algo excepcional.

5. Parte de lo que sabe el niño y no des más información de la necesaria

A menudo caemos en el error de hablar mucho y escuchar poco. En estos casos, además, podemos equivocarnos al querer dar toda la información posible para eliminar todas sus dudas o angustias. Lo primero que debes hacer es observar hasta qué punto el niño tiene información y de qué tipo. Si está angustiado, preocupado, confuso... o por el contrario sigue con sus rutinas y emociones habituales. A partir de ahí, se puede empezar abordando el tema (si no lo hace el niño primero) con una pregunta genérica del tipo "¿Sabes lo que ha pasado en Barcelona?". La mayoría de los niños, sobre todo si, como hemos dicho, la interacción se hace con un adulto emocionalmente significativo, ofrecerá información espontánea y hará preguntas. Es mejor ir respondiendo sus preguntas que darle información nueva que el niño no tiene. Y ten cuidado con la información que proporcionas (detalles escabrosos, morbosos, información que les genere inseguridad -por ejemplo, "ha sido al lado del dentista dónde vamos siempre"-...).
  
6. Controla y gestiona la información que reciben

Al hilo del punto anterior, controla, en la medida de lo posible, qué información e imágenes reciben, tanto por tu parte, como del medio exterior. Controla el acceso que tienen los pequeños a los medios de comunicación y contextualiza y explica la información que reciben los más mayores, especialmente de las redes sociales, dónde la mayoría de lo que van a leer son opiniones y no informaciones objetivas. Mucho cuidado también con las imágenes y vídeos a los que tienen acceso.

7. No le mientas

Son situaciones muy dificiles, en las que, como especie humana, se agudiza nuestro instinto sobreprotector para con los niños y los más desfavorecidos. En consecuencia, es muy fácil caer en la tentación de ocultarles información, decirles que no ha pasado nada, que es mentira, etc. Es un error. Como hemos dicho, el niño, de un modo u otro, se va a enterar de lo que sucede y descubrir que le has mentido lo único que le va a generar es inseguridad, desconfianza y decepción respecto a ti. Gestiona la información que le das, pero no le mientas. Es muy probable que pregunte si va a volver a pasar o si nos puede pasar a nosotros. Ante la tentación de contestar que no, que esté tranquilo porque supermami o superpapi siempre le va a proteger y a evitar que le pase nada malo, es preferible contestar la verdad: que no lo sabemos, pero que estas cosas suceden muy, muy, muy pocas veces y que ahora la policía está poniendo todos los medios necesarios para que no vuelva a pasar. 


8. Facilita sus sentimientos y muestra los tuyos

Aunque hemos dicho que hay que mantener la calma para transmitirles seguridad, eso no quiere decir que haya que reprimir las emociones, ni las suyas ni las nuestras. Se trata de reconocerlas y expresarlas de manera controlada y adaptativa. Por lo que respecta a las suyas, hay que animarles a que expresen lo que sienten y no reprimirles con frases del estilo "no llores", "tienes que ser fuerte", "no te preocupes tanto, no nos ha pasado a nosotros", etc. Acepta la expresión de sus emociones y consuélalo si llora, con afecto y contacto físico. En cuanto a las nuestras, hay que identificarlas y etiquetarlas: "estoy enfadada", "estoy triste"... Asímismo, no pasa nada por reconocer que nosotros también tenemos miedo o que no entendemos por qué ocurren estas cosas. Al contrario de lo que podría parecer, eso generará en los niños una corriente de empatía y un sentimiento de unidad emocional. 

9. No des mensajes xenófobos

Ante el fenómeno del yihadismo, es muy fácil caer en discursos y mensajes xenófobos en contra del Islam, los musulmanes, personas de origen marroquí o magrebí, etc. Es muy importante no generalizar (se trata de MUY pocas personas que son MUY malas) y transmitir a los niños el mensaje de que los terroristas pueden ser de cualquier etnia, nacionalidad o religión y que sus actos nada tienen que ver con eso, aunque lo utilicen como excusa o justificación.

10. Visualiza lo positivo

Dentro del horror y la barbarie, procura que el niño pueda ver los aspectos positivos, como las vidas que se han podido salvar, las muestras de solidaridad, la unidad de las personas, los actos altruistas...

11. Genera rutina y normalidad

Está sobradamente demostrado que, cuando ocurre un suceso extraordinario, lo mejor para la readaptación psicológica es retornar a la normalidad lo antes posible. Las rutinas ofrecen sensación de control y seguridad, especialmente a los niños. Así que haz que el niño siga con su vida y rutinas habituales, saliendo a la calle, yendo al cole, al parque, a la compra, etc. Sin embargo, será positivo que, durante un período, le dediques más tiempo y una mayor atención: procura pasar más rato con él, escuchas sus preguntas y opiniones y aumenta las muestras de cariño como besos y abrazos.

12. Cierra la situación

Para la readaptación psicológica, es necesario cerrar la situación y resolver el duelo. Para ello, procura, después de los momentos iniciales, no estar continuamente hablando o viendo o escuchando noticias sobre el tema. Dale mensajes que le transmitan que todo está controlado, que las fuerzas y cuerpos de seguridad están haciendo un buen trabajo para protegernos y que todo vuelve a la normalidad. Algunos niños pueden necesitar expresar externamente su duelo y su acercamiento a las víctimas. Para ello puedes ofrecerles distintas alternativas que también deberán ser adecuadas a la edad y características del niño: hacer un dibujo, escribir una carta o un mensaje, poner una vela, participar en una manifestación, colaborar con asociaciones de voluntariado, etc.

sábado, 19 de agosto de 2017

Sí, los muertos de Barcelona me duelen más

Hoy escribo estas líneas con el corazón roto después del atentado yihadista que ha sufrido mi querida Barcelona. Mi Barcelona, mi ciudad, parte de mi identidad.

Porque sí, porque estas muertes me duelen más.

Antes de que me lapidéis, dejad que me explique.

Estos días las redes sociales y los medios de comunicación están que arden, con información y opiniones de todo tipo: verídicas y bulos, objetivas y parciales o partidistas, lo que añade más confusión y más desazón al tema. Además, con el anonimato que da estar detrás de la pantalla, hay gente que escribe gilipolleces o verdaderas atrocidades, como desear o celebrar las muertes por ideas políticas o relacionadas con el fútbol.

Y algunos de esos, dicen que somos unos hipócritas por lamentarnos de los muertos y heridos de Barcelona y Cambrils cuando no nos preocupamos por los cientos de muertos que se producen a diario en otras guerras, atentados, hambre, enfermedades, etc. alrededor del mundo.

A todos esos que habláis sin saber, sólo porque queda muy guay y muy políticamente correcto decir esas cosas, os cuento: una muerte es una muerte; un asesinato, es un asesinato. Pero no todos nos producen las mismas reacciones o sentimientos. Y no es que no nos importen las otras muertes, o que haya muertes de primera y de segunda, ni que seamos hipócritas, egoístas, insensibles o de doble moral. Te lo explica la psicología.

Verás:

  • La identificación es un proceso psicológico que hace que me sienta más cercana y empática con la comunidad a la que pertenezco, a las personas a las que me parezco y veo cada día, que a personas que pertenecen a otras culturas, con las que comparto pocas características, y que viven a miles de kilómetros de mis círculos vitales. Por eso me toca más de pleno un atentado que se ha cometido a 20 km. de mi casa que uno que se produzca a 5.000.  Por eso me afectan más algunas muertes, aquellas que sacuden mi identidad, sea esta social, psicológica, cultural, geográfica, política, de género, sexual... por ejemplo, las desgracias que les ocurren a los niños me afectan más desde que soy madre. Eso es así ¿Me hace eso menos humana?

  • Los seres humanos vivimos diariamente con la ilusión de la invulnerabilidad, una creencia o esquema mental de "a mí/aquí nunca me va a pasar nada" que permite que, la mayoría de nosotros, podamos salir de casa, tomar el metro, subir a un barco o a un avión, conducir, subirnos a una atracción de feria, etc. sin estar pensando continuamente que estamos en peligro. Es absolutamente imprescindible para vivir sin angustia o sin volverse loco. Pero cuando sucede una tragedia en mis círculos más cercanos, esa ilusión se quiebra, nos damos cuenta de que sí que puede pasar "a mí/aquí", en las calles que conozco y frecuento, a las personas que conozco y que quiero. A mí. Y eso hace estallar una de las necesidades más básicas, primarias y universales del ser humano: la necesidad de sentirse seguro. Afortunadamente, esa ruptura, si la elaboramos bien, es temporal, y, poco a poco, se vuelve a restablecer esa mentira de invencibilidad que nos decimos cada día para seguir viviendo en paz. Y ha de ser así. Sería inviable vivir continuamente sufriendo por lo que les ocurre a otros o lo que nos podría ocurrir. Nuestra psique no lo soportaría. De hecho, hay algunas personas a las que le sucede.

  • Cuando, día sí y día también, en los medios de comunicación se nos expone a imágenes e información sobre atentados, muertes, guerras... se acaba produciendo una desensibilización sistemática, es decir, el horror, dolor, miedo... que te produce inicialmente, va disminuyendo por el efecto de repetición. Es como que "te acostumbras" a verlo y "deja de importarte" (nótese bien el entrecomillado), así que sigues cenando y comentando con tu familia cómo te ha ido el día. No eres insensible. Eres humano. Tu cerebro te protege de vivir permanentemente en el horror. De hecho, es la técnica psicológica por excelencia para tratar las fobias, por ejemplo. Si a un paciente le da miedo algo, lo expones repetidamente a eso que le da miedo hasta que se le pasa. Y se le pasa, te lo aseguro.

Y eso por citar sólo algunos. Así que, no es que sea insensible (de hecho, cualquiera que me conozca un poco sabe que, precisamente, de lo que peco, es de hipersensibilidad), sino que soy humana y operan en mí esos y otros procesos psicológicos. Los mismos que explican (no justifican ni disculpan, pero sí ayudan a comprender) cómo alguien de 17 años es capaz de subirse a una furgoneta y embestir a personas ¡a niños! para acabar con su vida. La mente humana es muy compleja.


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viernes, 17 de febrero de 2017

El arrimón: sexo consentido en el transporte público

El otro día me contaban una cosa que me parecía imposible, hasta que comprobé en San Google que sí, que es cierto. La verdad es que, hoy en día, cualquier cosa que pienses que no puede ser, pues sí, es.

Os voy a hablar del arrimón, una figura creada en México para llevar a cabo una importante "labor social". Resulta que, en la macro capital mexicana, dónde viven casi nueve millones de personas, se registraban muchas denuncias por acoso sexual en el metro, concretamente, por tocamientos consistentes en señores que arrimaban cebolleta, vamos, lo que sucede en cualquier metro o autobús del mundo, pero que, por lo visto, allí ya se salía de madre.

Así que surgió una iniciativa, que no me queda muy claro si fue promovida por el propio Gobierno o por los ciudadanos, para regularizar este fenómeno y que la gente pudiera aprovecharse de sus beneficios. Como leeis.

Es decir, se crearon vagones específicos en el metro para que la gente que, voluntariamente, quiera frotarse y ser frotada, pueda hacerlo, mientras que aquellos que quieran viajar tranquilos, también puedan hacerlo, o, en cualquier caso, si les sucede, pueden denunciarlo como abuso sexual.  México DF tiene un metro con 12 líneas y esta práctica suele llevarse a cabo en las líneas 1, 2 y 3. Además, los vagones están numerados y se reparten de la siguiente forma: en los vagones 1 y 2 viajan únicamente mujeres, el vagón número 3 es para las lesbianas, el 4 y el 8 es dónde se practica el arrimamiento consentido, el vagón 9 es para la comunidad LGBTT y los vagones 5, 6 y 7 son neutrales. 





Tranquilos, eso no quiere decir que, si no conoces la información, y te subes "por error" en los vagones 4 u 8, se te vayan a arrimar sin más. La historia está en que hablamos del #arrimonconsensuado, que tiene su propio hastag y comunidad en las redes sociales. Concretamente, este movimiento se define así:

"Una comunidad creada y dedicada a consensuar arrimones en el metro de la Ciudad de México a personas mayores de 18 años, regidas bajo una normativa estricta para garantizar la seguridad, integridad y discreción de quienes gustan de tener un viaje placentero (enfocado a las damas) con personas confiables, respetuosas y responsables porque... El acoso sexual es un delito, el #ArrimónConsensuado no."

Es decir, que sólo se te arriman si tú has concretado previamente que quieres que lo hagan. Para participar de esta experiencia, sea como arrimón o como arrimada/o, tienes que ser mayor de 18 años, tener un perfil activo en Twitter, con foto y más de 100 seguidores, vivir en el Distrito Federal o Zona Metropolitana, Guadalajara o Monterrey y pagar una cuota de 20 pesos (0,93 €) los hombres, (para las mujeres es gratis), que te da derecho a inscribirte y obtener una pulsera identificativa. 

Una vez inscrito, a través de tu cuenta de Facebook, Twitter, Instagram o Tumblr, le envías a los administradores por privado tu ruta, el número del vagón en que subirás y la puerta, la hora aproximada y una referencia para identificarte, además de que, obviamente, tienes que llevar puesta tu pulsera distintiva. Igualmente, tienes que decir si eres de los que dan o de los que reciben. La tarea de los administradores es facilitar ese encuentro, poniendo en contacto a los dos actores o sólo proporcionando la información si es que las personas quieren permanecer en el anonimato.

Si hacéis una búsqueda en Internet veréis que hay muchas páginas en Facebook y comunidades dónde apuntarse: “Me gustan los arrimones en el Metro y en el Metrobus”, “Arrimones en el Metro del DF”, “Mujeres que permiten los arrimones en el metro DF”, “Arrimones manoseos metro DF”, “Arrimones DF (encuentros reales y seguros)”, etc.  Es importante decir que estas comunidades promueven el sexo seguro y que se prioriza la importancia de respetar al otro cuando dice que no quiere seguir, incluso si se arrepiente en el último momento. Eso está bien. Si se respeta, claro.

¿Qué os parece? A mí, a priori, me parece una buena iniciativa, todo lo que sea sexo consentido entre adultos, nada que decir... pero mi mente curiosa-barra-enferma se pone a trabajar y se me ocurren muchas cosas...

  • ¿cuántas veces se pasará la gente la parada?
  • ¿habrá quién se ponga un calcetín en la entrepierna para fardar? ¿pero entonces, sentirá placer?
  • si se junta un barrigón y una culona, ¿cómo lo harán?
  • ¿habrá arrimones a quién nunca seleccionará nadie? pobrecitos....
  • cuando se encuentran, ¿qué cara pondrán?
  • ¿y qué pasa si el metro va a tope y está cada uno en una punta del vagón y no se pueden acercar? ¿se irán arrimando a la gente hasta acercarse?
  • ¿y cómo pasan el resto del día con el calentón?
  • ¿y cuántos mirones se subirán a esos vagones?
  • ¿se habrán formado parejas de ahí?
  • ¿y qué tal si, por comparación, luego no te gusta lo que tienes en casa?
  • ¿llevarán ropa de recambio para los "percances"?
  • ¿cuál será la media de edad de los participantes? ¿habrá señoras que van a hacer la compra?
  • ¿habrá quién se pase el día dando vueltas por la misma línea?
  • ¿pasará el revisor "picando" billete?

jajajajaja.... Ahora entiendo porqué, cuando estuve en México, nunca me propusieron ir en metro. Y cuidado, que el fenómeno ya está llegando a España. En concreto, he encontrado a un tipo que se ofrece como arrimón profesional en Parla (Madrid). Aquí su perfil de Facebook. Estoy segura de que ya no vais a ver el metro nunca más con los mismos ojos...  a mí mi Bus ya me parece aburrido, y eso que ya sabéis que es toda una experiencia!! jajajajaja... en fin. Aquí os dejo un vídeo, disponible en YouTube, en el que una chica explica su experiencia disfrutando del arrimón.





martes, 7 de febrero de 2017

Se nos ha ido de las manos


Lo de ser padres. Se nos ha ido de las manos.

Hace poco me encargaron dar una charla sobre hiperpaternidad, una "nueva" tendencia en los estilos parentales y, al documentarme, constaté la impresión que ya tenía desde hace un tiempo: los padres nos hemos vuelto gilipollas. Me basé sobre todo en la lectura del libro de Eva Millet, dónde explica este modelo de crianza de manera muy completa y distendida. Según ella, los hiperpadres son aquellos que están constantemente encima de sus hijos, dándoles, incluso anticipando, todo lo que desean, estructurándoles de forma interminable sus jornadas (ocio incluido), solucionándoles cada problema que les surge y protegiéndolos de cualquier mal. Su intención es buena. Lo que quiere un hiperpadre es, por un lado, que su hijo esté sobradamente preparado para un futuro brillante en una competencia feroz y, por otro, que, bajo ningún concepto, sufra, que tenga una infancia mágica y feliz.

Para lecturas serias sobre el tema os recomiendo ese libro o una búsqueda por Internet sobre "hiperpaternidad" o "padres helicóptero". Yo os lo voy a explicar a mi manera, comparando la generación de lo que podrían ser, por ejemplo, mis padres, con la generación de padres de hoy en día, clase media, mismo estatus, más o menos...



Un anochecer cualquiera...

- Paco, estoy embarazada.
- ¿¿Embarazada?? ¡Coño Mari! ¿otra veeez? ¡¡Me dijiste que si me ponía yo debajo no había problema!!
- Ya Paco... ¿pues qué le vamos a hacer? Anda, ve sacando la cuna y el cochecito del altillo... 

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- Manuuuu, ¡¡¡estoy embarazada!!!
- ¿¿Embarazada?? ¿¿Embarazada??... Plof... -Manu se desmaya-
- Manu, Manu... plaf, plaf -golpecitos en la cara-
- ay, Sonia... que no sé qué ma pasao... ay... ¡qué ilusión!  Es que ya no me lo esperaba, después de veintisiete días intentándolo...
- ay sí, Manu... ¿¿no es maravilloso?? ¿Ves como han servido de algo las algas, las semillas de chía, ayunar los viernes, hacerlo en los días múltiplos de tres, usar ropa interior de microfibrabacteriologirelajante y hacer la sarvangasana después de cada polvo?
- sí, cariño, tenías razón... voy a activar la lista de nacimiento del Palacio del Bebé...
- vale, yo, mientras, nos suscribo a "Ser padres hoy", "Bebés y Más" y "Mi bebé", encargo todos los libros que teníamos mirados sobre educación de los 0 a los 56 años y hago una búsqueda por Internet de los hastags #laaventuradeserpadres y #miniñoelmasbonito 



En el ginecólogo...

- ¿Viene usted sola, Mari?
- Sí, mi Paco está trabajando, doctor.
- Bueno, muy bien... hoy le vamos a hacer la segunda ecografía, la más importante de todas, la de las 20 semanas. En esta eco podremos ver si hay alguna malformación y, si se deja, el sexo del bebé.
- Ay, doctor, ¡qué adelantos! Si le hubieran dicho a mi abuela que se podía meter una cámara por... por... por ahí...
- Mari, no es una cámara, es... bueno, es igual, déjelo...

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- hola, buenas tardes Sres. Martínez, pasen, pasen...
- gracias doctor.
- Bueno, muy bien... ya saben que hoy toca la ecografía más importante, la de las 20 semanas. En esta ecografía podremos ver si hay alguna malformación y, si se deja, el sexo del bebé.
- bueno, doctor, ya sabemos que es una niña... nos lo dijo en la ecografía de hace dos semanas...
- ¿ah sí? No recordaba...
- sí doctor -los dos sonríen con cara de pánfilo-
- bueno, de todas formas es importante, porque hay que medir todo bien y ver que no haya ningún problema...
- claro, doctor... en las 15 ecografías que nos hemos hecho hasta ahora no ha habido ninguno, pero hay que asegurarse, ¿verdad, cariño?
- claro, amor... doctor, ¿esta será en 4D, en realidad virtual o en viaje astral? nos la pondrá en el pen como siempre ¿no?
- ¿¿qué es eso que lleva usted en el diente?? ¿¿y por qué se acerca a Sonia con la boca tan abierta?? - pregunta el doctor asombrado
- ah, jajaja... - se rie Manu - la compramos hace poco por Amazon, es una webcam integrada, doctor, estoy tomando primeros planos de la vulva de Sonia, al fin y al cabo será la puerta por dónde saldrá Martina, ¡queremos que la recuerde siempre!



En el hospital...

- ay qué bonita es, Paco...
- bueno, Mari, a ver, bonita, bonitaaa, lo que se dice bonitaaa...
- ¡Paco!... por fin vino la niña...
- sí, pues menos mal... después de cuatro...
- ay Paco... es una bendición de Dios... ¡qué ganas tenía de tener una niña! Hay que pensar cómo la llamamos...
- ¡pues está claro! Como mi madre...
- Paco... ¿¿crees que Eustaquia es un nombre bonito para una nena de hoy en día?? ¡Ni hablar! Tenemos que ponerle un nombre más moderno... María de los Ángeles, Mónica, Cristina... o si no, como esta de la novela que tanto me gusta, ¿cómo se llama? ah sí, ¡Cristal!
- bueno Mari, lo que tú digas... me tengo que ir a trabajar... le digo a tu madre que venga para quedarse contigo, ¿vale?
- vale, cariño. Habría que comprarle algún conjuntillo de niña, ¿no? Toda la ropita que tengo es la de los nenes, azul o blanca...
- Mari no empieces... ¿le tapa? pues ya está.

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Los dos padres embobados mirando a Martina... llega la enfermera...
- eh, ¡¿a dónde se la lleva?!
- tengo que tomarle la temperatura y hacer algunas comprobaciones, señor, sólo serán diez minutos...
- con disgusto - bueno, espere que le haga una foto...
- Manu, cariño, mientras tanto podías ordenar el armarito... comprueba que estén todas las mudas... a ver, tiene que haber la amarillita primavera, la rosa palo, la verde pastel, la nude, la blue champagne, la blanca rota, la blanca sauvage, la tostado suave, la de florecitas silvestres y... me parece que ya está... para tres días iremos un poco justos, pero creo que nos apañaremos... pon a mano también los seis chupetes, el sonajero, el peine, los pañales, la colonia, el aspirador de mocos, el dalsy, el Gusiluz, las cremitas (las nueve, ¿eh?) y...
- espera un momento, que estoy subiendo la foto a Instagram... ya tenemos ochenta y tres "me gusta" en la que he subido hace cinco minutos... por cierto, que tengo que comprarme una tarjeta de memoria nueva, esta de 65GB del Iphone ya la tengo llena...
- ¿¿pero no la vaciaste antes de venir??
- sí...
- bueno, siempre puedes usar el diente... por cierto, mi madre ha dicho que quería venir a quedarse esta noche...
- de eso ni hablar, ya lo habíamos hablado... la niña tiene que vernos a nosotros en todo momento, acuérdate que lo dijo la psicóloga prenatal, que es importantísimo que nos huela, nos vea, nos perciba... a ti y a mí... además, no sea caso que de tanto ver a tu madre se confunda y se piense que es hija de Gollum...
- ¡Manu! por cierto... en casa, ¿está todo comprobado para cuando volvamos, no?
- sí
- ¿la temperatura de la habitación?
- sí

- ¿la humedad relativa?
- sí
- ¿los sistemas de seguridad?
- sí
- ¿los muebles forrados?
- sí
- ¿el plan de prevención nuclear?
- sí
- vale, me quedo más tranquila...




Eligiendo guardería...

- Paco, esta niña necesita estar con otros niños... se pasa el día entre mayores, aquí con los abuelos...
- ¿y?
- hombre, no sé, el otro día la pillé tomándose una copita de anís... he pensado que podíamos llevarla a la guardería... me ha dicho mi hermana que la de aquí del barrio está muy bien... así yo podría ir también más descansada...
- ¿qué dices? ¿te piensas que somos millonarios? Ya irá al colegio cuando le toque...
- pero es que...
- ¡ni pero ni pera, Mari! Además, los críos tan pequeños con quién tienen que estar es con su madre.
- bueno, vale... pero el año que viene ya tiene que ir al colegio...
- vale
- al mismo que van los chicos, ¿no?
- pues claro... ¿es que no está bien? lo tienes aquí al lado, es público, les enseñan a leer y escribir, ¿no? pues ya está
- ay Paco, a veces eres un cromañón, hijo... yo te lo decía porque me han hablado de uno de monjas, que se ve que sólo hay una clase por curso, y que está muy bien para señoritas... que están más por los niños y eso... y también creo que les enseñan inglés... dicen que es el futuro, que lo tienen que saber...
- ni monjas ni pollas, Mari... ¿¿inglés?? la niña va dónde sus hermanos y se acabó, con que sepa lo que tiene que saber, es suficiente... total, ¡a los 14 años a trabajar!
- pero Paco, ¿y si la niña quiere seguir estudiando?
- ya veremos...


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- ay Marta, estamos de un estresado... Manu y yo estamos buscando guardería y no veas... ¡qué decisión tan dificil!
- ya, me imagino...
- es que es un marrón, nena... se oyen tantas cosas... imagínate que no la tratan bien, que le hacen algo... bufff... me muero... hasta hemos pensado en ponerle una cámara espía en el pañal...
- oye, pues es una buena idea...
- hemos mirado catorce guarderías... la que más nos gusta es una que hay en Barcelona. Nos han asegurado que les enseñan inglés desde el minuto uno, además de chino y alemán. Además es una de esas escuelas libres, ¿sabes? que no hay currículo académico, sino que va en función de los intereses de los niños. Aparte, los estimulan mogollón, con Baby Einstein, bits y cosas por el estilo... Y lo mejor es que luego se puede quedar ya ahí hasta Bachillerato...
- pero tía, ¿y si a los niños les interesan cosas raras? ¿no tendrían que tener una preparación mínima básica?
-  mira, yo lo único que quiero es que Martina sea feliz, y no hay que frustrarla, que haga lo que quiera y aprenda lo que quiera...
- no, si eso sí... pero es que Andrés y yo lo vemos de otra forma... nosotros con Alexia siempre hemos buscado que saque notas brillantes, que la competencia está muy dura, hoy en día todo el mundo estudia, y ella tiene que ser la mejor entre los mejores. En nuestro cole llevan a los niños a rajatabla, y nosotros en casa también. Alexia le dedica cada día tres horas a los deberes y a repasar... es que si no... ya está en segundo de primaria, ¡tiene que espabilar!
- no, si cada uno... pues, lo que te decía, nena, ¡¡estamos de un nervioso!! A ver si nos admiten... y es un rollo, porque nos queda lejísimos, y nos vamos a tener que levantar una hora antes y hacer ingeniería para recogerla... menos mal que tres días a la semana podemos alargar... Un día va a ir a inglés para bebés, otro día a estimulación precoz y el otro a yoga y piscina.
- ¡qué guay, nena! A ver si tienes suerte...
- bueno, pasado mañana tenemos una audición con la directora de la guarde. Menos mal que la hemos llevado a la academia, ¡seguro que lo hace súper!
- ¿a la academia?
- sí, es una tendencia que viene de Hong Kong, lo último, tú, preparan a los bebés para hacer la entrevista de admisión en la guardería... le han enseñado a saludar, a decir buenos días y su nombre y a recoger los juguetes...
- hombre, igual eso se lo tenías que haber enseñado tú, ¿no?
- ya, pero es que ellos lo hacen con más glamour... además, sabe un poema muy cortito en español y en japonés...
- pues nada, a ver si hay suerte... ¿y de pasta, qué?
- ¡buf! ¡no me hables! 850 euros al mes... que tendremos que sacar un préstamo y todo, porque ya ves tú, con nuestros sueldos... pero, para mi niña, lo mejor.



Cualquier tarde...

- Cristaaaaaaaaaaaaaaaal - grita la madre desde la ventana de casa - Cristaaaaaaaaaaal, ¡a merendaaaaaar!
- vooooy, mamaaaa - la madre le tira el bocadillo de chocolate por la ventana 
- Cristal, cuando yo te llame te subes en seguida pa' cenar ¿eh?  No quiero tener que estar llamándote cuarenta veces, ¡que la zapatilla va que vuela!
- que síííííí, mamaaaaaa
- ¿qué estás haciendo?
- jugar a las gomas... pero ¡Cristina hace trampas! ¡y no para de meterse conmigo!
- pues no le hagas ni caso...
- ¡pero siempre me quita el bocadillo, mama! me dice que como no se lo dé, me pega... - dice la niña angustiada
- ¿ah sí? pues como me entere yo que te quita el bocadillo, ¡cobras! Tú verás.

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- Martina, cariño, vengaaa... muerde - dice la madre mientras sujeta el bocadillo de jamón dulce libre de aditivos. Martina está sube que te baja del tobogán y, cada veinte veces, aproximadamente, se acerca a dar un bocado - ¡esta niña! Toda la tarde me dura el bocadillo, oye... ¡Martina! ¡Baja de ahí! ¡Que te vas a hacer daño!
- Mami, ¡no pasa nada! ¡Mira! - se columpia frenéticamente en uno de esos balancines con forma de animal, cuya altura es de 30 cm desde el suelo, un suelo, por cierto, acolchado
- ¡Martina! ¡Ven aquí! ¡Ni hablar! Ahora vas a pensar en lo que acabas de hacer... La mami te ha explicado muchas veces que no puedes columpiarte más de cinco veces por minuto. Además, hoy nos hemos olvidado en casa el casco y las rodilleras - ay qué culpable se siente la mamá... - Cuando lleguemos a casa, apuntarás en el libro de las emociones cómo te sientes y cómo has hecho sentir a la mama haciendo estas cosas... ¡estos columpios son muy peligrosos cariño! No sé cómo no se matan más niños...
- ¡buaaaaaaaaaa! - la niña berrea de tal manera que se la oye desde la estación espacial internacional
- ¡Martina! ¿qué pasa cariño?
- esta niñaaaa, que está primero que yo en el tobogaaaan... mamiiiiiiii,  yo quiero ser la primeraaaaaa - pulmones ensanchaos
- claro que sí, cielo... ¿verdad que la dejas pasar, bonita?
- no, perdona, está ella primero - interviene la mamá de la otra niña
- de eso nada, ¡Martina estaba primero!
- no, guapa... Ona estaba primero... tiene que respetar la cola
- mira, ¿sabes qué? que no tengo ganas de discutir con la chusma... Martina, vamos, cariño
- ¿chusma? ¡¿me has llamado chusma?!
- sí, ¡chusma! Que cada vez está peor el barrio...
- ¡¡¿Será posible la tía guarra esta, pija de mierda?!! - y las mamas continuan su civilizada conversación con unos tirones de pelos, arañazos, empujones, rotura de blusas... mientras las dos niñas lloran abrazadas.



Celebrando el cumple...

- mama, quiero celebrar mi cumple con las amigas del cole.
- bueno, ya veremos
- porfaaaaaa... todas lo celebran...
- bueeeeno, pero sólo puedes invitar a cinco o seis amiguitas
- ¡vale! ¿y puedo llevar sugus al cole para toda la clase?
- sí
- ¡¡bieeeenn!! ¿y qué vamos a hacer para la fiesta?
- pues como hacemos con tus hermanos... bocadillos de nocilla y jamón dulce y ganchitos... que vengan a casa el sábado por la tarde, ya se lo digo yo a las madres
- ¡gracias mama!

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- A veeerrr... ya está - la madre de Martina acaba de mandar un mensaje al grupo de Whats App "mamatugas", que son las mamás de las tortugas, el nombre de la clase - ya está, cariño, ya he puesto lo del cumple, ahora a esperar que contesten...

Sucesión de mensajes de Whats App:

- qué guay! Martina ya cumple cinco!!
- siiii, ¡felicidades Martina!
- Jan no sé si podrá ir... es que el viernes hace esgrima
- y María ballet
- Pol sí que irá, además le encanta el chiqui park!!!
- Adriana también, pero cuando salga de hípica... no hay problema, no, Sonia?
- no, no, ningún problema... es que es muy difícil hacer coincidir que podamos todos... Martina los viernes hace Kumon y basquet, pero ese día no irá
- por cierto, que los niños tienen que venir disfrazados, es una fiesta temática sobre Eurodisney... Los papás también podéis disfrazaros, jajajaja....
- cómo mola! Alex también vendrá
- ya veréis, lo pasaremos muy bien! Hay un brunch también para los papis eh??
y Martina llevará el mismo viernes al cole unos detalles muy chulos para los niños, os van a encantar! Nos los hemos currado, eh? Llevamos haciéndolos tres semanas con scrap...
- divinos!

- holaaaa, soy Sandraaaa, he hecho este grupo paralelo para hablar del regalo para Martina, yujuuuu!!!
- hola!
- hola! jajajaja
- hola!
- hi!
- perfecto!
y así dieciocho más...
- qué os parece si ponemos 10 euros por familia?? podemos comprarle algo bien chulo
- por mí bien
- por mí también...
- hombre, a mí me parece un poco excesivo, no?  pensad que somos 24 familias, si van todos, se recogerán 240 euros... vamos, ni mi regalo de los 40!! jajajajaja
- sí, yo también pienso como Ana... quizá es demasiado, no? y 5 €?
- sí, es que yo aunque María no vaya, participo eh? qué vergüenza si no....
- pues yo creo que qué menos de 10 euros en un regalo... pffff
- sí, normalmente participa todo el mundo, vaya o no vaya
- si ponemos 5, siguen siendo unos 120... me parece una barbaridad!
- a ver... que queréis poner, dos euros?!?!?
- jo, pues es que con 2 euros ya sale un regalo de 50... es que no es el dinero que pone cada familia, sino el dinero total... creo que es suficiente para un niño de cinco años, sinceramente...
- pues a mí me parece ridículo poner 2 euros, me niego...
- yo tampoco lo veo bien
- qué quieres comprarle? un neceser de los chinos?
- pero es que luego se compran cosas por comprar, para acabar el dinero... y al final el niño sale con un montón de cosas que ni aprecia...
- pues yo como digáis, pero a mí no me parece bien... como mínimo, mínimo, cinco euros, y de ahí no bajo...
- hombre, qué mínimo que comprarle una tablet...
- o un forfait para esquiar, qué os parece?

Mensajes privados entre algunas de las mamas:
- ya están las raritas de turno
- cómo no? siempre igual
- ya te digo
- será que no tienen para ponerlo...
- pues ya verás cuando digamos lo del regalo para las tutoras...
- jajajajaja... se infartan!
- este año había pensado que podemos comprarles un jamón... es que lo de las Smart Box ya está muy visto no?
- bueno, pero un jamón del bueno eh?
- hombre, ¡la duda ofende!



Calibrando logros...

- Paco, la niña ha traído las notas...
- ¿y qué tal?
- bueno, más o menos... un poco justas... está enfadada porque dice que la de mates le tiene manía y que le ha puesto menos nota de la que de verdad ha sacado... y ha suspendido sociales...
- ¿¡cómo!? ¡pues castigada sin salir tres meses!
- Paco, tranquilo... yo la he visto estudiar... además le pidió ayuda a Pablo... creo que se ha esforzado todo lo que ha podido
- ¡y una leche! ¡si se hubiera esforzado todo lo que puede no hubiera suspendido!
- no sé, Paco... últimamente está un poco decaída, ¿no te has dado cuenta? Está disgustada también porque no la entrenadora hace tres partidos que no la convoca...
- ¡algo habrá hecho! y el decaímiento se lo quito yo a hostias... decaído estoy yo que vengo eslomao de trabajar de sol a sol, ¡no te jode! ¡venga, hombre!

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- Manu, mañana tienes que pedirte fiesta: hay que ir a hablar con la tutora, ¡esto no puede ser!
- ¿qué pasa?
- ¿te acuerdas el otro día que le mandé un mail?
- no
- sí... que habíamos estado revisando el examen de sociales y se había equivocado al puntuar una pregunta y en vez de un 8,25 teníamos un 8,27, ¿te acuerdas?
- ah, sí
- ¡pues me contesta que no piensa modificarlo! ¡Tendrá morro!
- ah no, de ninguna manera... mañana vamos a ver qué pasa, y si no nos hace caso, a la directora... ¡esta no sabe con quién está hablando! Acuérdate que ya conseguimos que despidieran al profe de gimnasia...
- ¡hombre! con lo que nos ha costado, que estuvimos estudiando toda una semana... las puñeteras capitales... si es que ya te lo dije... no tendríamos que haberla cambiado de colegio... en el otro era más libre, encontraría su propio yo... aquí la veo perdida, Manu, me preocupa... ¿y si no encuentra su esencia? ¿y si se le desequilibran los chacras para siempre?
- a ver, Sonia, no puede entrar en Esade sabiendo de pajaritos, de tortugas marinas y de cienpiés... este colegio es el mejor de la ciudad y lo sabes. Que por cierto, ¿sólo un 8,27? Eso tiene que estar mal...
- a ver qué nos dice mañana... ¿quieres decir que no tendrá TDA? ¿no la ves dispersa últimamente?
- no creo... pero bueno, se pide hora con el psiquiatra y ya está...
- no sé, Manu, estoy preocupada... el otro día fui a espiarla a la hora del patio... a ver cómo está... hay una niña, Carla, ¿sabes quién te digo? que no quiso jugar con ella... mira que si le están haciendo bullying... es como el entrenador de basquet, Manu, que le ha cogido una tirria a la niña... que dice que no podemos jugar todos los partidos, que tenemos que aprender, ¿será posible?
- ¡a ese crusanito le parto yo la cara el sábado!
- pues no va y me dice que es que la niña tiene los humos muy subidos y que se porta mal en el vestuario, que es una egoísta y no sabe jugar en equipo y no sé cuántas cosas más me dijo, Manu... ¡qué disgusto!
- eso te lo dice porque estabas tú sola, verás como conmigo no se atreve, el musculman... ¡la niña juega los partidos como que me llamo Manuel!


Hogar, dulce hogar...

- a ver, Cristal, a lavarse las manos
- voy, mama...
- venga, ayúdame a poner la mesa
- mamiiii, estoy muy cansada
- ¡y yo! venga, te digo... ¿has recogido tu cuarto? ¿y la ropa?
- siiii
- traéle una cerveza a tu hermano
- ¡sí hombre! ¡que se la traiga él! ¿es que no tiene dos piernas?
- Cristal, ¡que te doy un guantazo! - interviene el padre - ¿qué te ha dicho tu madre?
- ¡aquí tienes! - Cristal protesta - ¡¿por qué tengo que hacer yo todo y mis hermanos no?! ¡no es justo!
- como te coja el culo, vas a ver lo que es justo... siéntate y cómete la sopa
- no me gusta la sopa de verduras...
- pues como las lentejas, si las quieres las tomas, y si no, las dejas... más hambre tendrás mañana.

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- Martina, cariño, ¿has acabado los deberes?
- no
- ¿y eso?
- es que estoy cansada, mama... acabo reventada de piscina... además, ¡no me entra lo de sociales!
- ¿pero estos deberes no son los que ya tenías el fin de semana?
- sí... ¡pero es que no he tenido tiempo!
- venga, ven... - mama se pone con Martina, primero intenta que los haga ella, finalmente se pone a hacerlos ella misma.
- mamaaa, es que estoy muy cansadaaa....
- bueno cariño, pues déjalo por hoy, no pasa nada
- pero me pondrá una nota en la agenda...
- no te preocupes, ahora le pongo yo una nota diciendo que no has podido hacerlos... y si no te encuentras bien, mañana no vas al cole y te quedas en casa descansando... hemos hecho todo lo que hemos podido ¿no?
- gracias, mami
- de nada, cariño... ahora venga, que vamos a cenar... ¿qué te apetece?
- buf... no sé... es que ya me aburre la comida, mama...
- bueno, dime, ¿qué te apetece? hay verdura y pescado
- no quiero verdura
- ¿te hago una tortilla?
- he comido hoy en el cole
- ¿una sopita?
- no
- ¿quieres un puré?
- no me gustan los purés, mama
- ¿unas patatas fritas?
- ¡engordan!
- pues ¿qué quieres cariño?
- no sé... ¿puedo pedir pizza?
- vale, ahora te llamo... ¿de qué la quieres?
- de cuatro quesos, mama, ¡ya tendrías que saberlo! - Martina se contraria - por cierto, ¿dónde está mi chándal de basquet?
- pues no sé, ¿no está en el armario?
- ¡no! ¡y lo necesito para mañana!
- pues estará para lavar, Martina... no he tenido tiempo esta semana, cariño...
- ¡¿y ahora qué?! ¿qué me pongo yo mañana, eh?
- a ver, cariño, tranquila... ¿no puedes ponerte el azul marino?
- ¡¡¡no!!! ¡Yo quiero el de basquet!
- bueno, no te enfades, cielo... ahora después de cenar te lo lavo a mano y para mañana ya lo tienes seco... venga, ve a lavarte las manos, que mientras recojo tu cuarto... mira cómo lo tienes, hecho una porquería...


Que digo yo, que un punto medio entre los dos... ¿no?