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lunes, 2 de enero de 2017

La choni


La choni es una adolescente/joven de ciudad, preferiblemente de origen humilde y con pocos recursos económicos, aunque no es requisito indispensable. En otros países se las conoce como we we, catingas, rochas, nacas... (si quieres, ayúdame a recopilar nombres en los comentarios).

En España son fácilmente reconocibles, verás:

1. Suele llamarse Jenniffer, Jessica, Vanessa o María-algo, aunque se refieren a ella por el diminutivo y con el laísmo que, por ejemplo, en catalán es correcto, pero en español no: la Jenny, la Jessy, la Vane o la Mari.

2. Viste con ropa de mercadillo o de tiendas de bajo coste, como Stradivarius, Bershka o Shana, lo cuál, de por sí, no tiene nada de malo. El problema es que la choni persigue vestir con estilo propio (¡y tan propio!) y, sobre todo, sobre todo, llamar la atención. Elige las prendas más llamativas, horrorosas y pequeñas: minifaldas, minishorts, minivestidos y minicamisetas, todo muy ajustado, preferiblemente con cremalleras muy escotadas o dejando el ombligo al descubierto; no importa si está gordita, aunque la mayoría de las chonis son delgadas (y por cierto, bastante guapas). Viste estampados animal print, colores metálicos o fluorescentes, lycras, rejillas, blondas... y después combina la ropa entre sí de la peor manera posible; cuánto menos combinen los colores, las formas y los tejidos, mejor. Su prenda preferida, que utiliza para casi todo, es el chándal, absolutamente imprescindible: una prenda de colores brillantes o dorados, ajustado, mallas de lycra... y si es Nike, y que se vea bien grande la marca, mejor que mejor.

 
Estampados animal print

 

 


3. Toda choni tiene unos complementos básicos obligatorios, cuyo denominador común es que sean cuánto más grandes y más horteras mejor. Imprescindibles los pendientes de aro, tamaño que pueda caber un loro colgado y preferiblemente de oro (bueno, chapados en oro, que el money no le da para más), ¡la choni adora la bisutería dorada! También pueden llevar pulseras, anillos, collares... llamativos, chapados en oro o de plástico de colores estridentes.



4. Lleva como mínimo dos piercings. Uno, obligatoriamente, en el labio: una bolita o piedra brillante encima del labio superior o bajo el inferior, o un arito en el labio inferior. El otro, puede ir en las cejas, la nariz, los pezones... pero el que más mola, es el de la lengua: una bolita (preferiblemente de color fluorescente) con la que jugueteará continuamente, mostrará en sus selfies y enredará el chicle y la lengua de su novio, el cani (del que te hablaré más adelante).

5. De igual modo, la choni lleva bastantes tatuajes, preferiblemente en la parte trasera del brazo o debajo de la muñeca, aunque también son aceptables la nuca, el hueco de la cadera, a un lado del ombligo o el tobillo. Suele escoger estrellas, ángeles, seres mitológicos o el nombre de su madre, sus hijos (si los tiene) o su cani.


6. Una choni que se precie cuida al máximo su peinado y su maquillaje. No puede salir a la calle sin ir impecablemente maqueada, ni siquiera a sacar la basura ni a pasear a su perrito, que, de tenerlo, será un bulldog, un pitbull, un boxer, un chihuahua o un caniche, que, por supuesto, irá también correspondientemente lleno de accesorios acordes a la estética de la choni. Pero a lo que íbamos. Respecto al pelo, la choni siempre lo lleva largo y sólo admite dos colores: negro azabache o rubio pollo, sin términos intermedios, ni mechas, ni nada por el estilo. Lo único permitido, y casi obligatorio, son las extensiones. No lleva flequillo o, si lo tiene, es recto y denso a la altura de las cejas. Puede llevar el pelo suelto o cardado, pero su peinado preferido es un moño bien alto y grueso. Si es muy creativa, puede raparse un lateral o hacerse alguna trenza, pero sin pasarse: el moño, total o parcial, es religión.




7. En cuanto al maquillaje, la choni es la Amy Whitehouse de barrio. Digamos que no entiende el concepto de "maquillaje sutil" o "nude". La choni usa base de maquillaje cinco o seis tonos por encima de su color de piel, tanto si son las seis de la mañana para ir a trabajar (bueno, perdón, ni están despiertas a esas horas ni trabajan... digamos, a las once de la mañana para ir a la playa), como si son las doce de la noche para irse de fiesta. Se aplica mal la base, rollo máscara que acaba en el óvalo de la cara, o cuarteada, y tampoco es difícil verla con una base de tono Nutella o anaranjado, como si se hubiese untado puré de ganchitos en la cara. Los ojos van con sombras llamativas y mal combinadas, con la raya negra, gruesa y larga, que casi le da la vuelta a la cabeza. Puede usar pestañones postizos, sobre todo para salir de noche. Por último, lleva el pintalabios de colores intensos y siempre perfilados con otro tono que no combine nada. Igualmente, suele llevar uñas cuadradas, de vivos colores y con dibujitos, como huellas de perrito o palmeras, por ejemplo.






8. La choni no sólo es choni por fuera, sino también por dentro. Su ropa interior es minimalista, preferiblemente animal print (leopardo, cebra...) o de colores chillones o estampados horrorosos. Intenta enseñarla lo máximo posible, bien las tiras del tanga por encima del pantalón, bien la camiseta o el vestido a mitad del sujetador. En la parte delantera, el tanga de guerra tendrá alguna frase como "entrada libre", "entra sin llamar" o "¿la cerveza o la almeja?". El sujetador es necesariamente superwonderbra, de esos que suben, estrujan y juntan las tetas, de manera que queden en plan culito de bebé; entre ellas puede quedar enterrada una medallita de oro de la Virgen del Carmen o del Rocío.


 
9. Es barriobajera, en el sentido literal de la palabra. Maleducada, grosera, provocativa y agresiva, siempre buscando pelea, con gestos ofensivos, insultos y predispuesta a la confrontación sin ningún motivo en particular. Suele ser inculta, poco formada y abandera el "ser de barrio". Su "bagaje cultural" consiste en ver programas como "Mujeres, Hombres y Viceversa" o "Gandía Shore" y leer la revista "Qué me dices?". Masca chicle con la boca abierta, utiliza un lenguaje soez y, a menudo, incorrecto. Ni estudia, ni trabaja. Las escasas veces que acude a clase, no atiende, interfiere, insulta a los profes y se pasa el día expulsada en el pasillo o fumando porros en el baño. Repite curso continuamente hasta que acaba el instituto y, si es que llega a plantearse qué hacer con su vida, lo máximo que se le ocurre es hacer un módulo de estética o de peluquería. Se pasa el día en el parque, fumando y bebiendo con los colegas y tocando las palmas.

10. La máxima expresión de la fiesta para una choni es un buen botellón, aunque también te la puedes encontrar en algunas discotecas. Lo importante es ir vestida de guerra, cuanto más llamativa, mejor. Con tremendo aguante para el alcohol, suele reunirse en aparcamientos y parques para beber y mezclar todo lo que pueda, fumar porros y escuchar música a todo volumen, tecno o bacalao, aunque últimamente se ha aficionado, y mucho, al reggaetton y su correspondiente twerking. Por supuesto, la música estrella que le encanta, aunque no siempre lo admita, es el flamenquito, que cantará a voz en grito y acompañará con las palmas.
 


11. En esas noches de fiesta, también es fácil verla con todos los tíos que pueda. La choni siempre tiene novio. Este tiene que ser un cani (me he echado unas buenas risas leyendo la definición de cani aquí), y tiene que tener nombres acordes con ella: el Kevin, el Joshua, el Jonathan o el Javi; y si tiene mote, mucho mejor: el pelusa, el pelao, el chorlo, el chupas, el nani, el llantas, el vendas.... Pero una buena choni nunca está más de un mes seguido con el mismo chico y es una experta ponedora de cuernos, a pesar que desde el primer día que esté con su chico le dirá que lo es todo para ella y que no puede vivir sin él, aunque no sepa ni cómo se llama. El cani debe tener moto, con la que la lleva y la trae a todas partes. Sin casco, por supuesto, que no le cabe el moño.

 
¡Qué finas!

12. Igual que con el novio, la choni cambia a menudo de "amigas". Cuando están juntas, se demuestran abiertamente, por todos los medios posibles, que darían la vida la una por la otra, que se adoran... se ponen el nombre de una en el nick de la otra, seguido de corazones, hacen todo juntas, comparten novio... hasta que se pelean por uno, o porque una le ha copiado las uñas a la otra. Después de tirarse de los pelos, cada una por su lado, y a por otro grupo de chonis. Por cierto, la choni nunca va con amigas feas, pero procura que tampoco sean mucho más guapas que ella. Es una cuestión de competencia y libre mercado.




13. La choni tiene una intensa vida en las redes sociales. Es una fanática del Tuenti y de los selfies, que se hace siempre delante del espejo del baño y con flash que distorsiona toda la imagen. En las fotos siempre sale con morritos y haciendo el gesto de "victoria" con los dedos, aunque esto último ya está cayendo en desuso entre el chonismo. Usa nicks muy coloridos, escritos con letras mayúsculas y minúsculas intercaladas, emoticonos, símbolos raros, con el nombre de todas sus amigas del momento y demostrando lo que quiere a su novio con el que lleva menos de una semana. Además, escribe alternando indiscriminadamente mayúsculas y minúsculas y tiene una adoración satánica por la letra "h", que incluye cuando y dónde no toca y por supuesto omite cuando corresponde. Así, puede escribir cosas como "laH ruBiaH", "shA loKa", "mi NeNe", "ShA RuBiTaH"...


Estoy segura de que, a estas alturas, te será fácil reconocer a una choni. Pero, cuidado, acabo diciéndote que, aparte de la choni común, hay algunos subtipos de chonis:

Las poligoneras: son las chonis que tienen preferencia por la música bacalao y el botellón en los polígonos de las discotecas. Van hasta la disco pero no entran, porque no se pueden permitir la entrada. Se quedan en el aparcamiento, con el maletero del coche del Jhonny (rojo o amarillo, con megallantas) abierto y la música bacalao a toda hostia, bailando sin parar en manoletinas hasta, por lo menos, las diez o las once del día siguiente. Dicho esto, también se usa el término "poligonera" como sinónimo despectivo de choni, ¡como si sólo llamarte choni no fuera suficientemente despectivo por sí mismo! Si te llaman poligonera, es que eres de lo más choni dentro de las chonis.


Poligoneras

Las chonijas: es la mezcla entre choni y pija. Habitualmente con pasta, quieren ir de pijas pero les sale el chonismo por cada poro de la piel. Aunque se vayan a las tiendas más exclusivas y se gasten una fortuna en ropa, su pésimo sentido de la estética hará que salga la choni que llevan dentro. Claros ejemplos de lo que quiero decir son famosas como Paris Hilton, Ana Obregón o Belén Esteban, por citar a algunas, aunque esta última me debato seriamente si ponerla en la categoría de reina de las poligoneras. Pero últimamente, estamos asistiendo a una proliferación de chonijas en los platós de televisión primero (MHYV, Gandía Shore, Gran Hermano, Supervivientes, Sálvame....) y en los bolos discotequeros, después.


Belén Esteban, ex de un torero famoso, vividora, autodenominada "la princesa del pueblo"
 
Ana Obregón, ¿actriz?
  
Paris Hilton, pasta para comprar medio mundo y ni así...
 
Ylenia, concursante de Gandía Shore, MHYV y otros programas culturales por el estilo

Pelopony, su nombre habla por sí solo

5 comentarios:

  1. Muchas buen post, pero un nombre de Cani que se respete es El Braian

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  2. Me acabas de alegrar el desayuno ��

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  3. Artículo muy divertido, además de ser verdad con todo lujo de detalles, es una parte de la sociedad claramente definida y que existe, por eso se estila hasta que venga otra moda más chunga y entonces se pondra de moda algo más excéntrico y más pintoresco...... Q lo anterior

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    1. Muchas gracias. Pues si, la estética y las tribus urbanas siguen los dictados de la moda, pero las chonis ya llevan un tiempecito entre nosotros y no parece que se vayan a extinguir tan fácilmente, eh?? Son resilientes!! jajajaja

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