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jueves, 18 de febrero de 2016

Churro, mediamanga, mangotero

El otro día fue "el día de la tortilla", una costumbre que desconozco si es sólo española, y que, al menos en Cataluña, se ha perdido mucho con el paso del tiempo. Recuerdo que, de pequeña, era una celebración innegociable: el jueves lardero se salía con el cole de excursión al campo, a pasar el día jugando (no a visitar museos ni a aprender ningún concepto académico, sólo por el placer de jugar) y todo el mundo llevaba de casa tortilla de patatas (o francesa, los menos), bien en tupper, bien en bocadillo. Recuerdo esos días de forma entrañable.

Y ese recuerdo se encadenó con muchos otros de los momentos y juegos de mi infancia, la mayoría tan en desuso por la abrumadora presencia de las pantallas en la vida de los niños de hoy en día. A algunos se sigue jugando, porque son inmortales: el escondite, el pilla-pilla, el mata-mata, policías y ladrones... Pero me acordaba de muchos otros que mis hijos ni siquiera conocen, juegos a los que jugaba en el patio del colegio o en mi calle; porque entonces se podía jugar en medio de la calle sin problema y sin peligro, hasta las tantas, o, mejor dicho, hasta que tu madre se asomaba al balcón y te pegaba el grito de: Yoliiiiii, a merendaaaarrrr!!!  y tú le decías: ¡tírame el bocataaaa!  Y, depende del día y de las hormonas de tu madre, te lo tiraba por el balcón (habitualmente pan con chocolate o bocadillo de chorizo), o tenías que subir a buscarlo cagando leches. Después, seguías jugando hasta la voz de: Yoliiiii, venga p'arribaaaaa!!!  a la que, innegociablemente, tú contestabas: un ratito mááááássss... y tu madre zanjaba la cuestión con: ¿¿quieres que te llame tu padre??

En la calle, casi siempre jugaba a las gomas: unos metros de elástico, generalmente blanco (aunque a veces era negro), que se anudaba para dejarlo cerrado y, dos o más chicas, en función del número de participantes, se lo colocaban alrededor de los tobillos con las piernas abiertas, formando un rectángulo, cuadrado, pentágono... otra chica era la que saltaba por encima, lo pisaba, se enredaba un pie, etc. depende del juego; había muchas variantes. Y siempre acompañado de una canción:

Don Melitón tenía tres gatos
Juego de las gomas
y les hacía bailar en los platos
y por las noches les daba turrón,
¡qué vivan los gatos de Don Melitón!

o

En la calle-lle veinticuatro-tro
ha habido-do un asesinato-to
una vieja-ja mató un gato-to
con la punta-ta del zapato-to
¡pobre vieja, pobre gato
pobre punta del zapato!



El nivel de dificultad iba subiendo, se empezaba por los tobillos y si la que saltaba lo superaba, se iba subiendo la goma progresivamente hasta llegar a la cintura. Y cuando la que saltaba fallaba, sustituía a una de las que paraba, que pasaba a saltar. También se podía jugar por equipos. Era, sin dudar, mi juego preferido.

Otro de los juegos habituales para jugar en la calle era el bote, que es una variante del escondite. Para jugar era necesario que hubiera bastantes niños. Consistía en poner una lata o una botella de plástico en medio de la calzada, dentro de un círculo dibujado con tiza. Un niño la paraba, se ponía de espaldas al bote, y otro le daba una patada, intentando enviarlo cuánto más lejos, mejor. Mientras que el que paraba iba a buscar al bote para devolverlo al círculo de tiza, los demás se escondían. El que paraba, tenía que buscarlos y, cuando veía a uno, correr hacia el bote, tocarlo y gritar bien fuerte "Bote" y el nombre del niño a quién había visto. Si tocaba el bote primero, aquel al que había visto quedaba eliminado, pero si ese niño, o cualquier otro, llegaba antes al bote y lo chutaba, todos los eliminados podían ir a esconderse otra vez y el que paraba tenía que volver a ir a buscar el bote y empezar de nuevo. Era una putada, la verdad... jajajaja...


Juego del Bote

En el patio del colegio, además de jugar a las gomas y al bote, solíamos jugar a las canicas. Había muchas maneras de jugar, pero la más común era chivas, pie bueno (o pies justos se me da), tute y gua. Se hacía un agujero en el suelo (nuestros patios eran de tierra, dura, de esa que te raspaba las rodillas, no de cemento ni de ese material blandiduro que hay hoy día en todos los parques), que era el gua, y se necesitaban por lo menos dos jugadores. Se dibujaba una raya en el suelo y cada jugador lanzaba su canica al suelo desde ahí. Luego empezaba uno, por sorteo (o el líder, claro está), que, golpeando su canica, tenía que darle a la canica del contrario: eso era chiva. Después, tenía que volver a golpearla, pero de manera que, entre ambas canicas, quedara espacio suficiente para poner su pie: eso era pie bueno. Si cabía muy, muy justo, se podía dar por bueno con pies justo se me da, fuente inagotable de conflictos. El siguiente paso era golpear la canica del otro jugador tres veces seguidas: eso era el tute. Por último, tenías que colar tu canica en el gua. Si fallabas en algún paso, el turno pasaba a ser para el otro jugador. El primero que conseguía hacerlo todo y colar su canica en el gua, se ganaba las canicas de los demás participantes.

Juego de las canicas
Así pasaba, que había gente con bolsas de canicas más grandes que las de los yayos cuando salen a buscar caracoles y otros, torpes como yo, que no pasábamos de las cinco o seis canicas... jajajaja... Además, era todo un arte de coleccionista, campeonatos para ver quién tenía la canica más rara o más molona, que por supuesto, no la ponías en juego a menos que estuvieras muy seguro de que ibas a ganar.

Por cierto, que aunque algunas canicas, históricamente, acababan en la nariz de alguien, las usábamos de manera habitual y sin supervisión. Y, lo más increíble, sin que nuestros padres pusieran el grito en el cielo.

Otro de mis juegos favoritos era la rayuela, o, mejor dicho, la rachola, una palabra catallana  (mezcla del catalán "rajola" y el castellano "rayuela") que era la que utilizábamos aquí. Es un juego muy popular que seguramente todos conocéis. Consiste en dibujar una especie de tabla en el suelo, con casillas numeradas, que hay que ir pasando, por turnos, de distintas formas: a la pata coja, saltando con los dos pies a la vez, etc. La dificultad se incrementaba si hacías las casillas más grandes o, por ejemplo, introduciendo una piedra que tenías que ir pasando de casilla a casilla con el pie, generalmente a la pata coja, y sin que se saliese de la casilla que tocaba o se quedase en mitad de una raya.


Juego de la rayuela

La versión más gore de la rachola era la lima. Como he dicho, nuestros patios eran de tierra dura, así que, no sé de dónde lo sacábamos, pero utilizábamos un trozo de hierro acabado en punta (la lima), que clavábamos en la primera casilla para hacer el juego correspondiente en la rachola y, una vez superado, lo clavábamos en la segunda casilla, y así sucesivamente. Nadie se ponía las manos en la cabeza y nadie clavaba el hierro a nadie. Ahora bien, he de reconocer que yo ahora no dejaría que mis hijos pequeños jugaran con eso.

La lima

Y por último, quiero hablaros de uno de los juegos más populares de mi infancia: el churro, mediamanga, mangotero. Hoy en día, seguro que si se jugara a ese juego en los patios del colegio, habría más de una voz que diría que es sexista, que las posiciones son humillantes, que incita a la sexualidad o que causa lesiones de espalda. Varias generaciones jugamos a eso y os aseguro que nadie se sentía sometido, ni humillado, ni le tocaba el culo ni las tetas a nadie... ahora, eso sí, lo de mirar culos y cruzar los dedos para ver si se veía algo debajo de las faldas... eso era inevitable.


El juego consiste en formar dos equipos con el mismo número de niños. Se necesita, además, una persona neutral, una especie de árbitro, que se coloca de pie, con la espalda apoyada en una pared y las manos entrelazadas en forma de cesta delante de su cuerpo. El equipo que para se coloca, todos agachados en forma de tren: el primer niño, con la frente apoyada en las manos del árbitro y los demás niños, formando una cadena detrás de él, cada uno con la cabeza entre las piernas del que tiene delante y agarrado a sus piernas. El equipo que juega, tiene que saltar, de uno en uno, encima de los niños que paran, como si saltaran un potro. El primer saltador tiene que llegar lo más lejos posible, porque si no caben todos los miembros de su equipo o se caen, pierden y se cambia de turno. Por contra, si consiguen saltar y colocarse todos los jugadores, pero el equipo que para no aguanta el peso y se caen, pierde y se vuelve a empezar.

Juego de Churro, Mediamanga, Mangotero

Supongamos que el equipo que salta lo consigue, y el equipo que para no se cae. El primer saltador, o capitán, tiene que poner una posición con los brazos: mano sobre la muñeca (churro), mano sobre el codo (mediamanga) o mano sobre el hombro (mangotero), y preguntar, preferiblemente a voz en grito: ¡churro, mediamanga, mangotero, adivina lo que tengo en el puchero de mi abuelo!  El equipo que para tiene que intentar adivinar cuál es la posición correcta. Si lo hace, se cambia el turno. Si no, el equipo saltador vuelve a saltar. Se supone que el árbitro tiene que velar porque nadie haga trampas, pero todo dependía de las dinámicas sociales, explícitas u ocultas, del grupo, por supuesto.

Os podéis imaginar que era un juego plagado de risas, de caídas, de brazos y piernas amontonados... algún pedo perdido... estrategias, como hacer saltar a los más gorditos al final, cuando el equipo que para ya está al límite, o fijarse en la sombra que proyecta el sol para adivinar la posición del brazo (hasta que te descubrían, claro).

En fin. Y tantos y tantos otros juegos, como las chapas, voltear los cromos, el corro de la patata, el hula-hop, el yo-yo, la peonza, la comba, hacer el pino, la rueda o la vertical-puente, el conejo de la suerte, verdad o acción... cuyo denominador común a todos ellos era la calle, jugar al aire libre.

Todo un placer recordar estos momentos de mi infancia...


domingo, 7 de febrero de 2016

¡¡Feliz cumpleBlog!!

Hace pocos días que este Blog cumplió un año...  ¡¡¡Feliz CumpleBlog!!!

¿Toca hacer balance? Pues no sé si toca, ni siquiera sé si esto es un balance, pero sí me apetece hacer unas reflexiones...




Autofelicidades. Me felicito a mí misma por embarcarme en esta aventura que tan feliz me está haciendo y por haberla mantenido todo un año a pesar de las veinticinco mil razones que se han interpuesto en el camino. No ha sido fácil y he escrito mucho menos de lo que me hubiera gustado. Aún así, me he reencontrado con el placer de escribir, descubriendo que, esa vocación infantil, sólo estaba hivernando y que ahora, una vez despertada la bestia, sólo puede seguir abriéndose camino. Y a paso feroz.

 




Me es útil. Escribir este Blog no sólo me permite disfrutar haciéndolo (que por sí solo ya es mucho), sino que también es un sitio dónde abocar mi mundo interior, dónde decir lo que pienso, lo que siento, lo que opino... Aunque no escribo sobre todos los temas que me gustaría. Deliberadamente evito hablar de política o determinada ideología, así como criticar según qué cosas o personajes. ¿Por qué? Pues porque aunque, supuestamente, en este país existe la libertad de expresión, la experiencia y mis ojos me han enseñado que, si eres interina en un puesto de trabajo público, mejor resérvate según qué opiniones. Aún así, es un lugar que me ha permitido hacer catarsis cuando estaba triste o cabreada, dónde he podido compartir anécdotas divertidas, honrar a gente que se lo merece o quejarme de las cosas que me parecen insólitas, desproporcionadas o, simplemente, mal. Es como un diario, una especie de terapia.




Me siento satisfecha. La mayoría de las veces me ha gustado el resultado, aunque no todas. Descubro que puedo ser creativa y que miro el mundo con otros ojos: con ojos de Blog... ¿sobre esto podría escribir?... esto va a mi Blog, ¡fijo!... como te pongas tonto/a, te dedico un post...
Me suele gustar lo que escribo, aunque siempre queda ese rinconcito de "podría estar mejor". Forma parte de mi personalidad perfeccionista y obsesiva. ¿Qué le vamos a hacer?
La parte que creo que tengo que mejorar, es que he escrito para vosotros. No me malinterpretéis. Cualquier (pseudo)escritor debe escribir para su público. Pero a menudo me he descubierto revisando, de manera excesiva, lo que he escrito, pensando que podría hacerlo más divertido, más intenso, más tierno, más agudo... para que os gustase más. Y, paradójicamente, aquellos posts con los que he quedado menos satisfecha en ese sentido, aquellos en los que he pensado uy, este me ha quedado un poco flojo, seguro que no gusta mucho... resulta que son de los más alabados y leídos. Así que he llegado a la conclusión de que tengo que escribir lo que me nazca, para que me guste, primero y sobre todo, a mí. Y si además os gusta a vosotros, estaré encantada. Os lo digo de corazón.


Me sube la autoestima. Al hilo del punto anterior, reconozco que mola mogollón ver que la gente te lee y que a algunos, incluso les gusta. Mirar las estadísticas del Blog se ha convertido en algo muy gratificante para mí. A priori, esperas que te lea tu familia y tus amigos, y además, que con el tiempo y el paso de la novedad, esa "motivación genuina" por leerte (que naaaada tiene que ver con tus amenazas :-) ), vaya disminuyendo.
Sin embargo, en este año el Blog ha tenido, hasta el día de hoy, 6416 visitas, lo cuál considero que no está nada mal. Cierto que son visitas y no personas diferentes, pero aún así. Y lo fuerte es que me leen personas de muchos países distintos, algunos realmente sorprendentes para mí... por ejemplo, el segundo país con más visitas ¡es Rusia! Flipo. Y pienso, ¿serán españoles afincados allí o rusos que le dan al traductor? En cualquier caso, ¡hola amiga/os ruso/as! O por ejemplo, también me leen desde Ucrania, Eslovaquia o Bielorrusia... Pero vamos a ver... ¿¿a quién le puede interesar mi Blog en esos países?? jajajaja... En todo caso, me siento encantada. Es la magia de Internet. ¡Hola amigos/as del mundo!
No obstante, os tengo que reñir un poquito. Tantas visitas... ¡¡y apenas comentáis nada!! Me encantaría que me dejarais más comentarios, sobre el post, sobre el Blog en general, o sobre lo que queráis... que me dijerais desde dónde me leéis, quiénes sois, qué hacéis en el mundo... Además, casi 6500 visitas y SÓLO 7 YOLLOWERS... really?? Venga, chicos/as... hacedme feliz... dadle al dedito y haceros Yollowers... jajajajaja....
En cualquier caso, os quiero dar las GRACIAS, en mayúscula, por leerme, por seguirme, por ilusionarme con este proyecto. Y compartir con vosotros la celebración de este primer CUMPLEBLOG.

¡¡Por muchos años más!!


jueves, 28 de enero de 2016

Otro día de mierda, que no lo fue

El otro día tuve una experiencia nueva que me tenía nerviosa desde hace dos meses: mi primer juicio en la Audiencia Provincial. Tenía que ratificar y defender mi informe sobre una familia de forma presencial, en una sala de la Audiencia. Hasta ahora, sólo había hecho ratificaciones por videoconferencia (que da mucha seguridad) o en juzgados de primera instancia o familia. La Audiencia impone.

Audiencia Provincial de Barcelona
Para empezar, está situada en un edificio majestuoso, construido así expresamente para que te cagues vivo cuando vas a entrar, excepto si eres el juez y siempre que no sea tu primer día de trabajo. En la sala de vistas hay tres jueces en lugar de uno (bueno, en realidad son magistrados, que son una categoría superior) y todo es muy, muy, muy formal. El caso no era difícil: me pedían valorar la conveniencia de que el padre tuviera régimen de visitas con su hijo de tres años y la conclusión era que no. No, mientras no se ponga en tratamiento, ya que el señor es esquizofrénico, no está compensado (no reconoce su enfermedad ni se trata) y tiene conductas inadecuadas con el niño derivadas de sus delirios. El caso había acabado en la Audiencia porque el señor, lógicamente, no estuvo de acuerdo con mi informe y puso un recurso. Así que no creo que se alegre mucho de verme. 

Yo lo tenía claro. Aún así... Nunca antes había declarado en la Audiencia. Estarán los tres magistrados, los dos abogados, los dos procuradores, el fiscal, la Secretaria, los padres, el público... ¡y mi jefa! que muy amablemente se ofreció a acompañarme para darme apoyo moral... que está superbién, se lo agradezco de corazón, peroooo... por otra parte, pensé... primero, si me tienes que acompañar para darme apoyo, es que es chungo. Segundo, estarás ahí, a mi espalda, escuchando todo lo que digo... OMG!! Lo peor siempre es la incertidumbre de con qué te van a salir los abogados, porque los hay tan buenos como cabrones... jajajaja...

Así que, nada, yo el día de antes preparándome el informe a conciencia, que si porqué elegí pasar este test y no otro, que si la definición y criterios de esquizofrenia, que si en qué momento se me ocurrió poner esta frase aquí... bufff... Luego está el tema de la ropa, que parece una tontería, pero no lo es. Está de sobras demostrado, incluso con experimentos (pseudo)científicos que la ropa que usamos influye de manera directa en la percepción que tienen los demás de nosotros y la interpretación que hacen de nuestros actos (mira por ejemplo aquí). En un juicio en la Audiencia, dónde todo es un teatro orquestado, no puede uno ir de cualquier manera. No hace falta ir de boda, pero tampoco en bambas y sudadera. Así que ya me tenéis, cavilando... ¿qué me pongo?  Y es que, últimamente, al problema habitual que tenemos la mayoría de las mujeres de tener el armario lleno y no saber qué ponernos, se añade que estoy haciendo dieta y tengo infinidad de prendas por encima y por debajo de la talla que necesito. Murphy. Bueno, me pondré los tejanos, con la americana verde y unos botines negros que le dan el toque formal... ¡Ostras! ¡Mis botines están en el zapatero!  Pues nada, ya me ves yendo a una zapatería a comprarme otros. Sí, expresamente a comprarme unos botines para ir al juicio. En mi defensa, he de decir que me hacían falta unos igualmente. Y que estamos en Rebajas.

Bien. Llega la noche y me tomo un somnífero, para tener un sueño reparador y estar bien descansada al día siguiente. Y tan reparador. ¡Como que suena la alarma del móvil y sigo reparando las arrugas de la almohada! Me duermo. Y ya empiezo mal el día. Por suerte, tengo un poco de margen. Me visto pitando, me maquillo, cojo mis cosas y me voy. Camino como Robocop, ya que los botines nuevos todavía son rígidos en el empeine. Llego a la parada justo cuando llega el bus y, al subir, me tropiezo con un escalón. Aún no controlo la altura de los nuevos tacones... buf, mal seguimos... Me paso el viaje releyendo mis notas del caso, aunque me lo sé de memoria. Más que mariposas, noto alfileres en el estómago.

Llego a Barcelona y, al bajar, se me engancha el tacón (es de esos de goma con surcos, un arma de destrucción masiva) en el mismo puto escalón, pero esta vez no puedo controlarlo y me caigo de rodillas a cámara lenta, como si me estuviera postrando ante el Dios de los que hacemos el ridículo... Señora, ¿está bien?, me dicen mientras me levantan por los codos... ¡¿¿Señora??! ¡Tu padre! ¿Qué pasa? Cada uno se baja como quiere... (evidentemente, esto sólo lo digo en mi cabeza).

Arma de destrucción masiva

Menos mal que los quince minutos que tengo de camino hasta la Audiencia, con el frío glaciar que hace, me ayudan a bajar el sofoco de las mejillas. Llego antes que mi jefa (eso está bien) y después vamos a hacer un café. Bueno, yo, mi Cola Cao. Me ayuda a preparar qué preguntas serán las más probables y me tranquiliza. Para mi sorpresa, no estoy demasiado nerviosa.

Vamos a la Audiencia, me presento y me toman los datos. A esperar. Me dicen que la vista consiste únicamente en mi declaración, que no se va a hacer nada más. ¡Ah! Qué bien. Qué poca responsabilidad sobre mis hombros... (ironía modo on). También me dicen que los padres no están citados. Aún así, el padre (el esquizofrénico cabreado conmigo) ha venido y va asistir como público. Lo tendré a mi espalda. De hecho, es, junto con mi jefa, el único público. Vaaaale. La situación va mejorando.

Además, haciendo honor a mis dotes como gran observadora, mientras esperamos, me dice mi jefa:

- Ese de ahí ¿quién es? ¿es el padre?
- No... No han venido, ni el padre, ni la madre.
- ¿Y quién es?
- Pues no sé...
- ¿¿Seguro que no es el padre??

Os he de explicar que había, a un lado nuestro, un hombre y una mujer con toga, y al otro, un señor con toga y un hombre vestido de calle, al que hacía referencia mi jefa.

- Ay, pues no sé... es que no me acuerdo de su cara... no, no... seguro que no es...
- Yolanda, pero no hay nadie más... está con el abogado...

Hasta que lo oigo hablar, y hacer los tics que hacía durante la entrevista...

- ¡Ostras! ¡Que sí que es! Uy, es que está muy cambiado... A la entrevista vino sin gafas...

Mi jefa se parte. Llevo más de media hora a dos metros del esquizocabreao y no me he dado ni cuenta. Ya decía yo que me miraba mucho... Como siempre os digo, estas cosas sólo me pasan a mí.

Después de lo que a mí me parece un siglo, nos hacen pasar.  Siéntese aquí, por favor.  Menos mal que me puedo sentar, así por lo menos no me caeré desmayada. Y el Presidente me dice aquello de las pelis, de:

- ¿Jura o promete decir la verdad?
- Prometo.
- Le recuerdo que está obligada a decir la verdad.

¿Pues no te he dicho ya que sí?  Vamos, pa' mentir estoy yo, si tengo el culo más pequeño que el IPod de David el Gnomo... Y empiezan las preguntas. Y voy contestando lo mejor que sé, lo mejor que puedo. Oye, pues no estoy muy nerviosa. Bien.

A la segunda o tercera pregunta, veo que el abogado de la madre empieza a hacer aspavientos... ¿y a este qué le pasa? Y en seguida lo descubro: hay una mosca del tamaño de un Boeing 747, negro cucaracha, que no tenía hoy otra cosa mejor que hacer que venir a escucharnos. Llego a la conclusión que, o bien es una mosca con una grabadora, teledirigida por el padre, o bien es una cotilla sorda. Porque la tía se acerca a cada persona que habla. Y eso me incluye a mí. Se pasea a dos centímetros de mis ojos, mi nariz... la aparto como puedo... hasta que en una de las ocasiones noto que se me posa en el pelo. Bzzzz, bzzzz... la muy cabrona se ha metido entre mis rizos (marcados con espuma) y no puede salir. Y se mueve frenética... Bzzzz, bzzzz... Bzzzz, bzzzz... Estoy entre ponerme a saltar y gritar como una histérica o hacerme la sueca... ¡Qué ascoooooooo!

Sin perder la digna compostura, y continuando con mi digna exposición (anda, guapines, probad a seguir argumentando algo mientras pensáis que tenéis un bicho asqueroso en el cuerpo), me llevo muy dignamente la mano al pelo, y la toco, dignamente envuelta en mis rizos, con digno autocontrol de mi cara de asco. La sujeto entre mis dedos índice y pulgar y la saco, también muy dignamente, como si fuera una de esas bolas de pinchos que se te ha enredado después de revolcarte por el campo mientras juegas con tus hijos. La dejo vivir y se va, muy digna también. Y ya no vuelve. Supongo que la he acojonao.

Recompongo mi mente disociada y sigo atenta a las preguntas. Es el turno del abogado del padre. El pobre, menudo papelón tiene que hacer, si es que no hay por dónde cogerlo... Así que hace lo único que puede hacer: el ridículo. Que pienso, igual es también devoto de mi Dios del autobús... Me empieza preguntando por el párrafo en el que describo cómo se presenta el señor a lo largo de las entrevistas, en el cuál dije que tenía tics, pensamientos delirantes, alteración del pensamiento, etc. Y el señor letrado me dice:

- Dice usted aquí en la página tal, que el Sr. X presenta bla, bla, bla... (y me lo lee) vamos, ¡más o menos como Jordi Pujol!

Y se pone a imitarlo en medio de la sala como lo haría el personaje de Polonia. Os lo juro. No daba crédito. Miro al Presidente pensando  ahora le mete la bulla, y veo que el tío se tapa la boca con la mano con disimulo, controlándose para no ponerse a reír... Alucino. Total, que siguen unas cuántas preguntas con el mismo despropósito, el hombre debía pensar que algo tenía que hacer para ganarse el sueldo, y más con el padre delante.

Y cuando me quiero dar cuenta, todo ha terminado. En escasos 20 minutos. Y salgo contenta. Y mi jefa me felicita. Y dentro quedan los abogados, el fiscal y los magistrados debatiendo sobre el futuro de una criatura de tres años, con un padre, amoroso pero enfermo, observando cómo se le va la vida.

Y me voy a trabajar, contenta y satisfecha, con una sonrisa de oreja a oreja, pensando que lo que creía que iba a ser otro día de mierda, no lo ha sido. Y que todo lo que nos imaginamos antes de que suceda algo que nos importa, nos preocupa, nos inquieta, nos ilusiona... es inútil; es anticipar algo que no sabes cómo va a ocurrir, es ansiedad en vano. Y mucho más en mi caso, que, como veis, aunque en esta ocasión salió bien, todo lo que me pasa tiene mi MarcaYolanda.





viernes, 8 de enero de 2016

Apagaos

Son las siete y media de la mañana. En un viernes en el que medio país todavía duerme y apura las últimas horas de vacaciones. Voy acurrucada, amodorrada mejor dicho, contra la ventana del autobús, escuchando a mis eternos Duran Duran, ahora más vivos (y más incomprendidos) que nunca. Diría que hace frío, pero sería faltar a la verdad. En toda mi vida recuerdo un diciembre con 18 y 19 ºC.  Me han vuelto a cambiar de lugar de trabajo (de sede) así que ahora tengo que coger dos autobuses, lo cual aumenta la probabilidad de que ocurran mis maravillosas historias del bus. Podría hablaros de que, en un momento determinado, ha empezado a oler a mierda. Literalmente. A alguien se le deben haber aflojado los polvorones y nos ha deleitado con aroma de o’de mèrd… Pero hoy quiero contaros otra cosa.

Con los ojos semicerrados veo, en la marquesina de una parada, un anuncio de la cadena de gimnasios DIR. Claro, primeros de enero. Lógico. Mucho gráfico y poca letra. Muy poca. Exactamente esta:
“70 actividades dirigidas a escoger. Más de 10.000 al mes. DIR.”

Estooo… vamos a ver… ¿nos hemos vuelto locos o qué? ¿Qué quieren decir con eso exactamente? Primero: lo he tenido que leer varias veces, porque, como además lo de DIR está más abajo y en pequeñito, al principio no sabía que era de un gimnasio y entendía que había 70 actividades dirigidas (pensadas/ideadas para) a escoger… y yo, ¿a escoger el qué? Segundo: ¿quieren decir que en un mismo gimnasio hacen más de 10.000 actividades dirigidas al mes? ¿O se refieren a todos los gimnasios de la cadena? ¿Me están diciendo que tienen un ejército de trainers, todos como locos, venga chicaaaassss, moved el culoooo, que se baje el turrónnnnnn….? Pues no caben en los metros cuadrados de todos los gimnasios. ¿Lo que quieren decir es que tengo que hacer 10.000 actividades al mes? ¿O 70 a la semana? ¿Puede que sea que me tengo que ir a vivir al gimnasio para poder hacerlo todo? Se supone que el deporte produce relax y bienestar, ¿no? ¡Sólo de pensarlo ya me estreso! Me recuerda a mi agenda en Marina d’Or…

¿Y de verdad hay 70 cosas diferentes para hacer? Porque esa es otra… tú mírate los nombres de las actividades: Bodypump, Bodycombat, Bodybalance, TBC, GAC, GAP, Duet suspensión training, Ciclyng virtual, Radikal, Duet Runners, Tabata... nombres muy intuitivos, y en inglés, por supuesto (no vas a decir Cuerpobomba, Combatedecuerpo, Cuerpobalanceado o Dos Corriendo... eso no vende). Que dices, menos el Aerobic de toda la vida, el Spinning, el Aquagym y el Zumba, todas las demás me suenan igual, es decir, que no me entero de para qué son...
- Nooo, en esta se trabajan piernas, glúteos y vientre.
- Ah… ¿y en esta?
- Piernas y glúteos.
- ¿Y en esta?
- Piernas, vientre y abdominales.
- Ah… ya, ya… ¿y en esta?
- Piernas, vientre y abdominales, pero encima de una pelota.
- what?!


Voy yo en esos avatares mentales, cuando, en otra marquesina, veo un anuncio de Mc Donald's, en el que hay una foto de varios productos y la siguiente leyenda:
“Nuevo My Combo. Elije tu producto.
Más de 200 combinaciones posibles”

¡Me cago en mis muelas! ¿¿200 combinaciones?? ¿Pero de verdad hace falta eso? ¿Y alguien ha pensado en el pobre "cocinero"? Pfffff....

Y es que estamos en la era de la exacerbación de los números. Pitágoras estaría contento. No se trata de calidad, sino de cantidad. Cuánto más, mejor. ¿Qué importa si mis hamburguesas o mis actividades (por seguir sólo con los ejemplos) sean una mierda? ¡Te ofrezco 200! ¡Te ofrezco 10.000! ¿A qué nadie más te ofrece tanto? Volvemos a lo mismo… ¿Es que me voy a comer 200 combinaciones de un menú? ¿Es que voy a hacer 10.000 actividades en un mes? El quid de la cuestión es que te crean la ilusión de elegir, de que eres libre y ¡tienes tantas cosas por hacer!. Es como ese truco que siempre explico a los padres para usar con los niños en plena edad de las rabietas: ¿qué camiseta quieres ponerte hoy, la roja o la verde? Hacemos creer al niño que elige, cuando en realidad, estamos eligiendo nosotros. De eso saben mucho los políticos y algunos jefes.
Las series, por poner otro ejemplo. Precisamente hoy lo comentaba con mis compañeros de trabajo. Para poder ver, ya no todas, sino algunas de las series que recomiendan como “buenas” o “buenísimas”, tendríamos que dejar de trabajar y pasarnos la jornada entera delante del televisor. Y ni aun así, creo yo. Así que te las descargas (piratas o de pago), las guardas y las pones en “lista de espera”. Que no las vas a ver en tu vida (las 6 temporadas de Juego de Tronos, las 6 de Lost, las 5 de Homeland, las 2 de True Detective, las 15 de Urgencias, las 12 de Anatomía de Grey, las 10 de Friends, las 5 de Breaking Bad......) ¡qué más da! Y lo a gustito que te sientes sabiendo que las tienes ahí, esperando…

Estamos sobreestimulados y sobreinformados. Tanto, que al final lo que estamos es desinformados. Internet, sin ir más lejos: uno de los mejores inventos de la Humanidad, sin lugar a dudas, es, a la vez, un arma de destrucción masiva. Posibilita que millones de personas en el mundo puedan hacerse oír. Para decir cosas importantes, interesantes, novedosas, intrascendentes o gilipolleces, directamente. Para opinar, para divertirse, para trabajar. Para ligar y para follar. Para reírse de uno mismo o de los demás. Para organizarse para matar. Para exacerbar los fanatismos. Para colaborar y para hacer el bien… La cantidad de mensajes, artículos, posts, tweets, etc etc, por segundo es brutal. Imposible de digerir. Y de nuevo, da igual la calidad de lo que se escriba. Lo importante es escribir. Y cuanto más, mejor. Hay que compartir hasta que hemos comprado una escobilla nueva para el WC. Y en eso me incluyo hasta yo (algunas veces).

Para tener acceso a las noticias. Eso me preocupa especialmente. ¿Qué está pasando con los medios de comunicación? Que son el cuarto poder y que nos manipulan como quieren, o, mejor dicho, como otros quieren que lo hagan, es algo que aprendí hace ya tiempo. Pero últimamente asisto con horror al espectáculo dantesco que ofrecen los periódicos digitales. Todos, sin excepción. Incluso aquellos que creía serios como El País, El Periódico o La Vanguardia. Unos mitos caídos. Suelo seguirlos desde las redes sociales, básicamente Facebook y Twitter, aunque algunas veces también voy a su página web directamente. Estos ¿periódicos? están confundiendo publicar noticias en las redes con ¿gilipollismo? ¿chabacanismo? ¿imbecilidad? Parece que, al tratarse de sitios virtuales dónde muchos vamos a divertirnos, no puedan publicar noticias serias y cada día cuelgan cosas tan interesantes y prometedoras como que Justin Bieber ha visto la foto de una niña española buenorra y ha preguntado quién es; que Giselle Bunchen es vegetariana; que un búho ha pasado volando muy cerca de una cámara de seguridad; o que una mujer ataca a su marido con gas pimienta por tirarse pedos. En verdad se lo agradezco. No podría dormir sin saber esas cosas.

Da igual lo que se escriba, ni cómo. Incluso con faltas de ortografía o gramática. ¿Que soy periodista? Da igual. ¿Que soy un becario? Da más igual todavía. Da igual si el titular confunde o las noticias son contradictorias. Más aún, da igual si son mentira. Lo que verdaderamente importa es publicar rápido. Rápido no: el primero. Y mucho. Y si, además, generas polémica o audiencia, mejor. A veces me da por pensar (bueno, lo siento, algunas veces pienso), en qué pasará dentro de dos mil años (si es que no hemos destruido la Tierra antes), cuando la gente quiera conocer/enseñar la historia. Porque nosotros ahora nos basamos en unos hallazgos (manuscritos, fósiles, huesos, objetos, mapas…) y en unos libros que escribieron nuestros antepasados para saber la historia del hombre. Pero, dentro de dos mil años… ¿qué se explicará sobre la década del 2000? ¿A qué noticias harán caso? ¿Cómo harán la selección?
Y otro efecto de esa sobreinformación, tanto por los medios “profesionales” como por los curritos de a pie, es que nos enteramos de los millones de despropósitos que ocurren en el mundo. Que a lo mejor antes ocurrían igual, pero al menos vivíamos en la ignorancia. Ojos que no ven… Porque se pone una mala. No se pueden ver/escuchar/leer las noticias. Y además con el consiguiente y peligroso efecto contagio que suponen algunas de esas noticias (suicidios, homicidios, prácticas peligrosas…).

En fin. No sé. Todo es mucho y muy deprisa. En general. Más, más, más. Sin parar. ¡Múltiples opciones! Está prohibido parar, descansar, aburrirse, no quedar, no conocer... ¡Qué estrés! El último: un anuncio de un antigripal que espero que hayan retirado ya, en el que se ve a una mamá con un bebé y dice algo así como "¿gripe? ¡no! ¡Las mamás no se pueden poner enfermas!" ¡¿Perdona?! Me voy a ahorrar los comentarios...
 
Apagaos. Apagaos de vez en cuando. Hay que seleccionar muy bien lo que dejar entrar en nuestro cerebro. Aunque para eso hay que tener un cerebro con capacidad para analizar, pensar… y en un país con semejante índice de fracaso escolar, dónde se premia y se venera a personajes como Kiko Rivera, Belén Esteban o El pequeño Nicolás –por decir sólo tres-, dónde nos preside (y vuelve a ser reelegido) un “señor” como Rajoy y dónde a muchos les interesa que seamos cuánto más tontos mejor, no sé yo si de eso abunda mucho.
Apagaos. Yo cada vez veo menos la TV, prácticamente nada. Leo menos la prensa y más novela. Disfruto más de las pequeñas cosas como un paseo por la montaña o meter los pies en el mar; cosas que, por suerte, puedo hacer cada vez que quiera a sólo diez minutos de mi casa. Cada vez me desconecto más de los estímulos y de la gente. Soy un poco más asocial. Será que me hago mayor.
Apagaos. Y todo esto os lo dice una que, hace ya un año, empezó a saturar un poco más el mundo virtual con la maravillosa aventura de este Blog. J

 

viernes, 18 de diciembre de 2015

Semen a domicilio

Hace unos días leí un titular que decía que la última moda consiste en comprar semen por Internet para auto inseminarse una tranquilamente en casa. Lo primero que pensé fue "la gente está muy mal de la cabeza"...

Porque vamos a ver... en primer lugar, ¿en qué momento se le ocurre a un tío, sentado en el sofá de su casa, o delante de la pantalla del ordenador... oye, ¿y si vendo mi semen por Internet? No sé, me preocupa la clase de ideas que se le ocurre a la peña... ¿y si me tiro desde el quinto piso a la piscina? ¿y si me bebo el tequila por los ojos? ¿y si me meto un tampax impregnado en alcohol por el culo? ¿y si aspiro un condón por la nariz y lo saco por la boca? ¿y si me hago un tatuaje solar quemándome la piel?  No sé. Tengo hijos. Uno adolescente y la otra, casi. Me preocupa.

El tío que piensa en vender su semen, es porque tiene una mínima esperanza de que alguien se lo compre... Y ¿qué lo hace, por la pasta o por el sentimiento narcisista de ir escampando hijos por el mundo? ¿Tal vez es una manera indirecta de follar para los que no se comen una rosca? ¿Una fantasía erótica?

¿Y el proceso de marketing? ¿Uno se mete en Google y busca... "Compra - venta de semen", "Semen a domicilio", "Hijos a la carta"...? No se me ocurre cómo puedes encontrar una página dónde ofrecer estos servicios... a lo mejor lo hacen desde su blog personal, o desde una página de contactos...  

Y luego esto ¿cómo va? ¿Es como los vendedores de EBay, que te van poniendo estrellitas en función de la calidad de tu producto? Vendedor de confianza, esperma de primera calidad, entrega inmediata, salvo que coincida con el día de reposo (tendrá que descansar alguna vez, el muchacho...).



No sé... si el negocio va en auge ya mismo se abren franquicias a nivel mundial como si fuese Telepizza...

- Semenforyou, buenas tardes. ¿Quería hacer un pedido?
- Sí... quería dos raciones, una: varón, ojos azules, imberbe, máximo 1,80 de altura, CI superior a 120 y dependiente emocionalmente de su madre, o sea, yo; la otra, mujer, ojos verdes, complexión delgada y con más huevos que Manolete.
- Muy bien, señora. ¿Tenemos ya ficha suya?
- Sí. Soy clienta, tengo la tarjeta "Club Semenitas" así que tengo un 20% de descuento... Y una cosita... a ver si las muestras llegan en mejor estado que la última vez, ¿eh? que yo creo que el repartidor abrió los botes... a ver si me va a poner de su cosecha y se me jode el invento...

Porque luego está la que compra. Para que uno venda, otro tiene que comprar. Esas mujeres... ¿Están locas? ¿Desesperadas? ¿En qué momento una mujer prefiere comprar esperma de alguien desconocido por la red, sin ninguna garantía, en lugar de ir a una clínica de reproducción asistida? ¿Es porque no tienen dinero suficiente? ¿Porque les da vergüenza? ¿Porque son mujeres solteras o lesbianas a quiénes en su país no les dejan inseminarse o adoptar? En cualquier caso, el riesgo que asumen me parece tan bestia, que no sé si compensa el hecho de ser madre. ¿Qué pasa con las enfermedades de transmisión sexual o genéticas? ¿Qué pasa con ciertos rasgos de carácter heredado? ¿Y qué pasa con el asco? Es que sólo de pensarlo me da una grima.... ¡¡¡Vete tú a saber de quién es el semen que te vas a meter en el cuerpo!!! Ay no no no, mamita, qué ascoooooo...

Pero por lo visto, a ellas no se lo da. ¿Y cómo se lo ponen? ¿Se abre una de piernas en el sofá mientras ve Anatomía de Grey y ¡zasca! venga p'adentro? ¿O le hacen un agujerito al consolador y lo rellenan para hacerlo más real y además darse un gusto pa'l cuerpo?

Bueno, tenía tanta curiosidad que he hecho una labor de investigación por San Google. Y lo que me he encontrado es que en realidad consiste en que las mujeres compran las muestras directamente a los Bancos de Esperma, es como un servicio online, sobre todo a uno que se llama Cryos, de Dinamarca. Aaaah, bueeeno... ya me quedo más tranquila... O no.

Pero no iba tan desencaminada... En la tienda online, puedes elegir las características del donante (raza, altura, peso, edad, color del pelo y ojos...) y te mandan la muestra a casa en un tanque de nitrógeno. Que habrá que verle la cara al cartero cuando te suba el paquete criogénico...

No es nada caro, si lo comparas con un proceso de adopción, una inseminación en una clínica o el IPhone 6. Así que está al alcance de casi cualquiera. Si te conformas con un perfil básico de un donante anónimo, te cuesta 184 € más IVA, más gastos de envío (un importe entre los 39 y los 349 €). Si eres más tiquismiquis y además quieres saber nombre y apellidos del padre de tu futuro hijo, te cuesta 460 €, más IVA y envío. Que en España es ilegal, los donantes tienen que ser anónimos, pero da igual, tu pide filiación, no sea caso que luego tengas que pedirle pensión de alimentos o médula ósea. Pero espera, ¡que eso no es todo! Puedes pagar también por un perfil exclusivo, esto es, ¡que todas las pajillas de ese hombre te pertenezcan! Compras su semen presente y futuro. Qué compromiso, oiga. Y que digo yo, ¿para qué lo querrán una vez que ya se ha quedado embarazada? Bueno, en todo caso, el tío tiene la vida resuelta y encima bien a gustito.

Cuando te llega el regalito, viene con un kit y manual de instrucciones de paso a paso. El esperma viene en unos tubitos que han llamado "pajuelas" (muy cachondo el tío que decidió el nombre), una jeringa, guantes, etc. Todo muy erótico y glamuroso. Que sólo ver el guante y su tamaño me viene a la mente ciertas imágenes del digno oficio de los veterinarios rurales...


kit-inseminación-artificial-casera
Kit de inseminación artificial

Pero bueno, la cosa no acaba aquí. Siguiendo con la búsqueda, me topo con una página que hace referencia a un blog sobre inseminación artificial, en el que, aunque te recomiendan acudir a un Banco de Esperma, también te dicen que puedes buscar un donante entre tus amigos o por Internet. ¡¡¡O sea, que volvemos a mi idea original!!!

En ese Blog, te detallan todo lo que vas a necesitar para auto inseminarte, como si fuesen los ingredientes de una receta, e incluso te dice que puedes comprarlo en Amazon. Claaaro. El mismo cartero, primero te trae las jeringas y las pajuelas, y luego te trae el tanque con el semen. Y luego tienes que matarlo para que no lo vaya chismorreando por el barrio.

Siguiendo con la información del Blog, te explica paso a paso cómo hacerlo. Básicamente, aspirar el semen con la jeringa (si es muy espeso, diluirlo un poco con una solución salina pa que suba mejor... ecccccsssss) y metértelo preferiblemente tumbada con la pelvis elevada y poco a poco, no sea que se salga. Y recomiendan tener un orgasmo justo después para que las contracciones lleven el esperma hacia arriba. ¡Ole ole! Eso sí, se descarta la penetración, así que la idea del consolador, descartada.

Luego te da una serie de consejos, sobre cómo conservar las muestras para que no se estropeen, cuánto duran o el proceso de enfriamiento o descongelación, en caso de que uses esperma congelado. Según dicen, tienes que poner la pajuela 30 segundos a 37 ºC... ¿se os ocurre cómo? No, el microondas no creo que sirva. Y por supuesto, te hablan del momento del ciclo menstrual en qué debes colocártelo, para lo que te recomiendan comprar un test de ovulación. Más que nada, porque tiene "cierta" importancia...

De todas formas, si con todo esto no me había quedado suficientemente ojiplática, encuentro un artículo que me cuenta las increíbles propiedades que tiene el semen, y de las que, chicas, no os habéis enterado. Resulta que esa sustancia natural y gratuita es un cóctel vitamínico, dietético y antidepresivo. Por lo visto, está lleno de nutrientes (glucosa, calcio, magnesio, zinc, fósforo, sodio, vitaminas C y B12 y proteínas) y tiene muy pocas calorías. Así que, si alguna tiene anemia o está a dieta, ya sabe a lo que puede recurrir. De hecho, dice este artículo que los manuales de supervivencia aconsejan que, en situaciones extremas, puedes alimentarte de esta sustancia ("de marca blanca" dicen, ¡otros cachondos!), para retrasar la desnutrición, eligiendo la vía de administración que prefieras, que se ve que te alimenta igual entre por dónde entre. Entre eso y beber orina, que también se recomienda en estos casos, mejor matas a tu compañero y te lo comes. Esto último lo digo yo.

Luego además, resulta que es antidepresivo, porque contiene oxitocina (afrodisíaca), serotonina (mejora el ánimo), cortisol (aumenta el afecto hacia la otra persona), estrona (mejora el ánimo), prolactina (antidepresivo natural) y melatonina (ayuda a dormir).

Total, que como es tan bueno y beneficioso, el chef Fotie Photenhauer ha escrito Natural Harvest, un libro de recetas que lo usan como ingrediente. Lo que habéis leído. Dice este señor, literalmente: "el esperma no sólo es nutritivo, también tiene una textura maravillosa y sorprendentes propiedades de cocina. Como el buen vino y los quesos, el sabor del semen es complejo y dinámico. Es barato de producir y suele estar disponible en muchos, si no la mayoría de los hogares y restaurantes". ¡No te jode! Sólo tienes que tener camareros o cocineros masculinos. ¡¡Ay qué asco más grandeeee!!

Entre sus más de 100 recetas puedes encontrar flan, café irlandés con extra de crema, cordero rostizado con gravy especial, trufas de chocolate rellenas de crema o crepes rellenas de crema. Lo que yo digo. ¿En qué momento a este señor se le ocurre... voy a probar cómo está el semen en un revuelto de huevos con bacon?

Pues nada. Que lo de Semenforyou no lo veo tan lejos de la realidad. Sea para comer por arriba, o por abajo.